Retos de Nuevo León

Para el nuevo Gobierno la aspiración inmediata deberá ser: Estado resiliente para la recuperación de la economía y el empleo

Las aspiraciones de Nuevo León han sido descritas a través de los años en voz de candidatos a elección popular o gobernadores como: Estado de grandeza; referente nacional e internacional como estado líder en economía, oportunidades, educación y calidad de vida; Estado de progreso; el mejor lugar para vivir. Todas magníficas, lástima que pareciera que son inalcanzables si las evaluamos en función a los próximos candidatos/a a la gubernatura del Estado.

Para el nuevo Gobierno la aspiración inmediata deberá ser: Estado resiliente para la recuperación de la economía y el empleo, ante los impactos del COVID; urge la visión hacia estos dos objetivos sin olvidar los retos en seguridad y movilidad que nos aquejan, y desde luego, no dejar de trabajar en energía, innovación tecnológica, educación, salud y desarrollo social.

Ciertamente Nuevo León, destaca por su nivel de desarrollo en muchos aspectos; el capitalismo social en el Estado ha favorecido logros económicos y sociales, sin embargo, no estamos exentos de la pobreza extrema al sur lo que genera desigualdad; ni de los impactos de decisiones federales, sobre todo en ingresos y apoyo en proyectos, ni de la corrupción en las administraciones gubernamentales.

Lamentablemente, pareciera que ninguno de los aspirantes a la gubernatura tiene el perfil para atender las necesidades del Estado. Se necesita competencia profesional y desde luego, confianza del pueblo para la colaboración. El único que se veía con verdaderas competencias profesionales era Ildefonso Guajardo quien tuvo que bajarse de la contienda para ceder, ante los compromisos de su partido, por Adrián de la Garza. Esto, para muchos, fue muestra de debilidad en Ildefonso quien debió irse por la vía independiente, pero temió la falta de apoyo y prefirió alinearse.

En cuanto a Adrián, para todos es evidente que su gestión como alcalde en Monterrey ha sido muy mala, es una ciudad sucia, insegura y llena de baches; Adrián se ha orientado a las dádivas sociales anticipando el momento electoral. Seguramente levantar a la Virgen en el Río le ganó adeptos y por consiguiente votos, siguiendo perfectamente la escuela de su partido de hacer proselitismo por el lado emocional-religioso-social y próximamente de bailador que seguramente ahora será por medios virtuales.

Por su parte el PAN con Fernando Larrazábal, quien de pronto revive en la escena política gracias al apoyo de la "neocúpula" grupo de fuerte influencia en el partido, dominado por Raúl Gracia y Zeferino Salgado, pierde "de entrada", desperdiciando a Víctor Fuentes a quien este famoso grupo interno no quiso. La gestión de Fernando en Monterrey en el 2009 además de ineficiente fue ensombrecida por el escándalo de su hermano Jonás recibiendo fajos de dinero de un centro de apuestas argumentando venta de quesos para justificar el cuestionamiento sobre la forma de otorgar permisos a los casineros para operar. La gente pidió su renuncia por corrupción, hasta el partido pensó en su expulsión, pero no sucedió nada. Después fue diputado y tuvo bajo perfil público, pero a la gente no se nos olvida. Ni competencia profesional ni confianza para él.

Clara Luz ha tenido más aciertos en su gestión como alcaldesa, particularmente en temas de seguridad. Es una persona abierta al diálogo, dispuesta a innovar y de mentalidad flexible, sin embargo, su cercanía ahora con Morena, y Abel su marido, no solo genera desconfianza, sino que despierta una serie de cuestionamientos sobre el nivel de compromisos que pueda tener. Clara Luz debió irse por la vía independiente.

De Samuel, con solo ver sus videos promocionales es fácil advertir su bajo nivel de competencia profesional y seriedad, ¿así quiere gobernar?

Entonces, ¿quién queda?

No es posible tener este nivel de candidatos/a. Falta conocer su plan de trabajo, pero, es difícil pensar que presenten algo nuevo a lo ya escuchado en otras campañas electorales.

El Estado demanda un liderazgo libre de compromisos políticos, difícil, y competencias profesionales alineadas al pensamiento geométrico, al diálogo colectivo inteligente y a la capacidad de administración eficiente de recursos. Lo paradójico es, que tenemos profesionales y empresarios muy destacados que bien pueden asumir la gubernatura. También hay algunos políticos que se salvan, pero no se animan y el resultado es que no tenemos opciones. Pobre Nuevo León, tal vez una aspiración debiera ser: Tener gobernadores competentes, éticos y sensibles para hacer del Estado... (cualquiera de los mencionados al inicio).

Qué pena, vamos a tener que esforzarnos para tener organizaciones ciudadanas que vigilen muy cercanamente a quien gobierne en los próximos años.

Leticia Treviño es académica con especialidad en educación, comunicación y temas sociales, leticiatrevino3@gmail.com