Resistir al populismo

Hace más de un año escribí sobre el giro populista que vivimos ahora en México.

Hace más de un año escribí sobre el giro populista que vivimos ahora en México y que se instala cada vez con más fuerza a través de los actos de poder de los que nuestro país ha sido víctima. Todos y cada uno de los elementos que los académicos refieren como esenciales para calificar a un gobierno de populista están claramente expresados en la vida política de nuestro país. Voy a referirme a dos elementos:

1. En un sistema populista las ideas no son importantes. Lo importante es generar control mediante la división. Por eso nos abruman todas las mañanas con distractores, linchamientos públicos, temas intrascendentes, burlas y descalificaciones al propio pueblo de México. Quizá vivimos uno de los momentos de mayor división entre los mexicanos porque no hay una sola invitación a dialogar o reflexionar. El gobierno de Morena promueve claramente un discurso de odio y, para ello, la mentira ha sido uno de sus instrumentos favoritos.

Este año, al menos, tendremos dos momentos claros y precisos que servirán y serán utilizados para introducir el veneno del odio en la sociedad que el gobierno dice querer gobernar: la revocación de mandato y la reforma energética.

La revocación de mandato es una figura hecha a modo para el actual presidente, si a alguien le ha convenido el proceso de revocación del mandato es exactamente a él, pues vive de la división, del discurso de odio y de la mentira. Se trata de una figura en sí misma divisoria.

El otro momento de polarización será la discusión de la Reforma Energética. La sola exposición de motivos de la iniciativa está cargada de descalificaciones. Entrar a discutir una iniciativa de ley que parte del postulado ético de que los "otros" son los malos y de la supuesta bondad del proponente es imposible.

2. Ataca la libertad de expresión. Los agravios claros contra la libertad de expresión han sido evidentes en todos los sectores y grupos; empresarios, abogados, universitarios, científicos, sacerdotes, pastores, periodistas, a todo aquél que pueda representar un obstáculo a la voluntad de poder del gobierno. Frente a estos ataques no podemos callarnos, tenemos que volver a preguntar por el CIDE, por la UNAM, por lo que sigue pasando en todos los centros de ciencia y tecnología. Anular la libertad es eliminar al valor fundamental de la democracia.

Habrá que resistir con inteligencia, con corazón y con valentía.