Nos preguntaron algunos lectores por qué estábamos defendiendo a Samuel ahora que se supone que lo van a desaforar y enjuiciar debido a distintos problemas que pueden ser evaluados como violatorios de distintas leyes vigentes.
La verdad es que nos parece que la lectura de nuestros anteriores escritos no fueron debidamente realizadas o no supimos expresar correctamente nuestras ideas. Lo que realmente intentamos señalar es que, como nos ha enseñado la historia, cuando un gobernante deja inconclusa alguna obra, esta queda sin terminar debido a que los gobernantes son celosos de a quién son atribuidas dichas obras.
Lo que queremos dejar claro es que a quien debemos priorizar al evaluar cualquier acción de gobierno, es al ciudadano que recibe las bondades de la obra o se ve afectado por la falta de ella o por una mala ejecución de esta.
Precisamente por ello pusimos los ejemplos del proyecto Monterrey VI, el cual ni siquiera se llevó a la práctica debido a la presión de grupos de poder que hicieron aparecer dicha obra como innecesaria y plagada de corrupción, algo que no fue probado pero que impidió llevar a cabo una solución definitiva o por lo menos a muy largo plazo, la línea 3 del Metro que quedó a medias durante casi 6 años y otras más.
Más aún, consideramos que Samuel debe concluir su mandato e intentar terminar con sus obras porque así será su responsabilidad, y solo de él, el que las obras planteadas durante su sexenio sean evaluadas por lo que son, o por lo que serán, y no por lo que pudieron haber sido en caso de que el gobernador actual sea destituido.
Se trata de rendición de cuentas, de que el gobernante haga frente a los resultados de gobierno y no que se escude, o pueda hacerlo, en una situación en la cual resulte fácil culpar a sus contrincantes políticos de haber impedido concluir su mandato y sus obras.
Se trata, desde nuestra perspectiva, de que los gobernantes elegidos por los ciudadanos cumplan con lo que prometieron o de que rindan cuentas en caso de que no lo hagan. Consideramos que los ciudadanos, en este caso en particular, pueden verse beneficiados con un mejor servicio de transporte público en el caso de que Samuel concluya las dos líneas del Metro y en caso de que reestructure las líneas de camiones que sirvan como surtidoras a las estaciones que se construyan.
Para nosotros eso es más importante que los pleitos interpartidistas que tienen como objetivo la captura de nuevos cotos de poder y de nuevas rentas extraíbles de tales sectores públicos. Consideramos que el servicio a los ciudadanos es la prioridad del servicio público, del gobierno, aunque somos conscientes de que los políticos tienen otras prioridades, como por ejemplo ganar elecciones.
Así es que no, no estamos defendiendo a un político, a un gobernante, estamos, eso sí, pidiendo que rinda cuentas de lo que prometió y de las obras que inició en su sexenio, también estamos pugnando porque los intereses político-partidistas no sean antepuestos a las necesidades de los ciudadanos de a pie.
Se llama, simple y llanamente, rendición de cuentas.