Presidenta, ahora es la oportunidad

Esto es lo que esperamos del gobierno de Claudia Sheinbaum contra el CJNG y el Cártel de Sinaloa, ahora es la oportunidad

El pasado domingo 22 de febrero fue muerto tras su detención Nemesio Oseguera, líder absoluto del Cártel Jalisco Nueva Generación. Este cártel es el grupo criminal más poderoso y violento y con mayor presencia territorial en México, después de la guerra intestina entre las facciones del Cártel de Sinaloa.

El CJNG logró posicionarse con ese poderío en un periodo menor a 2 décadas y se dice que nace en el sexenio de Felipe Calderón en 2008. En este tiempo integró una fuerza de 30 mil miembros activos que sembró terror en casi todo el país.

José A. González, desde su Análisis de redes criminales en México, nos dice que este cártel tiene adiestramiento militar y "amplia capacidad para enfrentar a las fuerzas del estado".

Así, el 26 de junio de 2020 este grupo criminal atentó, en plena Ciudad de México, contra Omar García Harfuch, quien se salvó milagrosamente del ataque al recibir tres balazos.

La DEA, agencia antidrogas de USA, nos dice: "el CJNG utiliza sus vastos recursos financieros, su singular estrategia de mando basada en franquicias, su propensión a la violencia y su acceso a funcionarios corruptos para mantener y expandir su influencia sobre el narcotráfico en México".

El CJNG se constituye en un gobierno paralelo en vastas regiones del país, más de 20 estados, donde cobra "impuestos", tiene ejércitos armados, financia campañas políticas e impone gobernantes; sus actividades son muy diversas como el tráfico de drogas —especialmente son los reyes del fentanilo—, la extorsión, el tráfico de migrantes, el huachicol, el robo de minerales y el tráfico de armas, entre otros.

El acelerado crecimiento de este grupo criminal deja de manifiesto la corrupción, la omisión y la complicidad del Estado mexicano que generó una mafia arrogante, capaz de desafiar al Estado, disputándole la soberanía sobre el territorio.

El derrocamiento y asesinato del "Mencho", con la colaboración de los Estados Unidos, nos deja evidencia que ante el fenómeno mafioso trasnacional se hace necesario superar las estrategias de lucha antimafias estrictamente nacionales; urge la cooperación internacional, así lo sugiere la Convención de Palermo desde el año 2000.

Este operativo exitoso del gobierno mexicano contra la mafia no debe llevarnos a la vanagloria, sino que debe validarnos ciertos aprendizajes, y al mismo tiempo debe ser un acicate para continuar la lucha contra la mafia sin darle tregua ni permitir que se reponga.

Dentro de los aprendizajes está el hecho de que el Estado tiene la fuerza para derrotar a la mafia. Pero se debe reconocer que el mafioso no ha mendigado ni heredado su poder de dominación en un territorio: lo ha conquistado incentivado por la ausencia o la complicidad del Estado.

El mafioso responde al instinto animal de dominación territorial y lo hace en busca de poder y riqueza y con un sentido de superioridad y arrogancia hacia el prójimo; quiere ser "respetado".

El gobierno mexicano debe golpear ahora la capacidad militar y financiera de CJNG, debe quitarle ya inmediatamente el control sobre el Puerto de Manzanillo y su capacidad de extorsión sobre ciertas actividades económicas como el aguacate en Michoacán y el limón en Colima.

Yo soy aficionado al box, fui guantes de oro en Nuevo León en 1981, y cuando das un buen golpe y ves que se le doblan las piernas a tu contrincante no dejas que se recupere, si no que te abalanzas para acabar con él. Esto es lo que esperamos del gobierno de Claudia Sheinbaum contra el CJNG y el Cártel de Sinaloa, ahora es la oportunidad.