Orfandad

Recordemos que el Coronavirus salió oficialmente a la luz pública por parte de la OMS.

Recordemos que el Coronavirus salió oficialmente a la luz pública por parte de la OMS, el último día del 2019 y como reguero de pólvora se expandió por el mundo, llegando a México el 27 de febrero del 2020.

Desde entonces y no creo equivocarme, hemos sabido y dolido por la muerte de un amigo, familiar, colega o conocido; primero los adultos mayores como sector más vulnerable y hoy, nuestros jóvenes.

La numeralia todos la sabemos ya que la actualización es permanente, y aunque el presidente sienta que a él le debemos el contar hoy con la vacuna, que trabajó muy rápido para hacer frente a la pandemia y que su trabajo mesiánico merece el elogio de todos, hay realidades de las que pocos hablan.

Gracias a la Universidad John Hopkins, de Estados Unidos, sabemos que México ocupa el nada honroso cuarto lugar de decesos por Covid-19 en el mundo.

Ahora bien, hablemos de los huérfanos de la pandemia en nuestro país.

El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF) reveló que al menos hasta junio pasado había 6, 866 niñas, niños y adolescentes huérfanos a consecuencia del Covid, la cifra más alta por país a nivel mundial.

El reporte, citado en la gaceta de la UNAM, detalla que cada persona vive el duelo de diferente manera.

Ello se agrava por la lejanía de amigos, seres queridos y especialmente, por no acudir a las aulas lo que, a decir de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, nuestro país es el que más tiempo lleva sin escuela presencial, a nivel de continente.

Son menores que vieron sufrir  sus padres, que se culpan en parte de la tragedia y que no saben cómo sacar a flote lo que sienten, para de este modo poder salir adelante.

Más que nunca es importante voltear hacia estos casi 7 mil menores que desconocen cómo actuar y por ello se vuelven introvertidos y taciturnos; y aunque los especialistas aseguran que el 70 por ciento de ellos logra salir adelante por aquello de que los mexicanos somos resilientes, lo preocupante es el restante 30 por ciento que creció en familia disfuncional, envuelta en el mundo de las drogas o el alcohol.

Entre las recomendaciones para atender, cuidar y tratar a estos niños es importante mostrar amor incondicional, evitar condicionarlos en la expresión de sus emociones, honestidad para explicarles que ellos no tienen la culpa de la pérdida de sus padres, estar al pendiente de su lenguaje directo y del lenguaje corporal y de actitud, desglosa la Gaceta de la UNAM.

Honestamente creo necesitamos empatía con el que sufre, tender esa mano solidaria seamos o no familiares del huérfano, sea cual sea su edad porque estoy convencida que los duelos son difíciles seas chico o grande.

Y por supuesto, que haya más atención institucional a este tipo de casos; la UNAM desarrolla proyectos para el acompañamiento de estos menores, ojalá hubiera más academias e instituciones que replicaran este ejercicio.