oy quiero compartir con ustedes algunos avances de la transformación institucional que establecimos en el Plan de Estratégico de Política Criminal; me referiré a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO).
La FEMDO enfrentaba serios desafíos. sos no lograban desmantelar estructuras criminales complejas. La tendencia a resolver únicamente las detenciones inmediatas, sin profundizar en las actividades delictivas, junto a la falta de coordinación interinstitucional y la escasez de personal, mermaban su eficacia. La desorganización interna y el mal uso de recursos completaban un panorama de poca eficiencia.
Este diagnóstico marcó un punto de inflexión. Se trazó un plan de trabajo enfocado en principios claros: la priorización de investigaciones sólidas y profundas, la distribución equitativa de cargas de trabajo, la disminución de la carga administrativa para potenciar las labores sustantivas, y una proactividad renovada en la investigación, enfocada en desmantelar redes criminales, incluyendo sus finanzas y mandos.
Los resultados hablan por sí solos. El crecimiento sostenido en indicadores clave es asombroso. Las flagrancias han aumentado un 53%, las vinculaciones a proceso un 92%, las sentencias abreviadas un 100% y el cumplimiento de órdenes de aprehensión un impresionante 156%. La productividad general ha experimentado un alza significativa, con un incremento del 34% en las carpetas de investigación iniciadas.
Este repunte no es casualidad. Se ha fortalecido la colaboración con otras áreas de la FGR, instituciones nacionales e internacionales, y se ha puesto un énfasis crucial en la mejora de capacidades, tanto tecnológicas como humanas. La especialización del personal y una mejor organización de la información son pilares fundamentales de esta nueva etapa.
La FEMDO está demostrando que es posible superar las deficiencias del pasado. El incremento en la obtención y cumplimiento de órdenes de aprehensión, reflejan una mayor calidad en la integración de las carpetas de investigación. Incluso, las órdenes de cateo han visto un aumento del 50%, evidenciando una estrategia de investigación más robusta y tecnificada.
Si bien persisten áreas de oportunidad, como el fortalecimiento de las sentencias en juicio oral y la consolidación de capacidades para sostener estos resultados ante una mayor carga de trabajo y complejidad, el rumbo es innegablemente positivo. Proyectos de mejora en el fortalecimiento de personal, la creación de unidades de análisis e inteligencia, y la estandarización de la información operativa, apuntan a una institución más ágil, eficiente y preparada para enfrentar los desafíos de la delincuencia organizada.
La FEMDO de hoy es un testimonio de que la voluntad de cambio, respaldada por datos objetivos y una estrategia clara y perseverante, puede transformar una institución. El camino recorrido es un faro de esperanza, demostrando que la justicia puede ser más efectiva, más profunda y, sobre todo, más cercana a la protección de la ciudadanía.