Finalmente llegó al Congreso la iniciativa en materia electoral que plantea la presidenta Claudia Sheinbaum, parte de aquel "Plan C" de su antecesor. Una iniciativa que fundamentalmente, dice la Presidenta, hace más baratas las elecciones porque le disminuye los recursos a los partidos políticos. Por otro lado, modifica la manera en la que los diputados federales de representación proporcional son elegidos, además de eliminar a una capa de estos mismos legisladores, pero en el Senado. Y permite que haya representación migrante en el Congreso.
Los fundamentos para esta propuesta, además de los puntos que ya mencionamos y según dijo la Presidenta en la semana que termina, son: Mayor fiscalización; ajuste en tiempos de radio y televisión; verificación de la inteligencia artificial en el uso de los spots; no nepotismo y no reelección.
Hace pocos días dijo en una entrevista en Grupo Fórmula el ministro Arturo Zaldívar, integrante de la comisión redactora de la propuesta presidencial, que los partidos estaban molestos, aliados incluidos, porque se les atacaba en el poder y el dinero. Se les rebajan los ingresos en general, se les fijan sueldos máximos y les condiciona la forma en la que los legisladores plurinominales llegan a sus escaños, es decir, los que no hacen campaña y llegan producto del número de votos que alcanzan los que sí hacen campaña.
La respuesta a esto que dijo Zaldívar la vimos en la pintoresca declaración del diputado del Partido del Trabajo, Reginaldo Sandoval, que dijo que Zaldívar ni siquiera había sido regidor. Lo cual es estrictamente cierto. La carrera y créditos alcanzados por el ministro se dieron en el ámbito del derecho. Pero para efectos concretos, el diputado dijo que su partido no apoyaría nada que fuera "regresivo".
Para que esta iniciativa constitucional pasara, se requiere mayoría calificada. Tres cuartas partes de los votos en la Cámara de Diputados, es decir 330 votos. Morena tiene 253. Le faltan 77. Tomando en cuenta el documento central del PT que dio a conocer hace unos días rechazando lo que ya dijo Reginaldo Sandoval, debemos descontar 49 votos de los petistas.
Por parte del Partido Verde tomemos el ejemplo de Arturo Escobar, el secretario de Elecciones de esa fuerza política, quien también en entrevista en radio ha dicho que la iniciativa presidencial "no corrige las desigualdades en el financiamiento entre partidos políticos, propone reducir en 25 por ciento el presupuesto destinado a los partidos, contempla modificaciones que podrían alterar el equilibrio electoral rumbo a 2027 y centralmente que el financiamiento debe garantizar condiciones equitativas. Es desproporcional avanzar hacia voto directo cuando hay un partido que recibe mucho más que los demás".
De los 77 votos que le hacen falta a Morena no se podrán contemplar los 62 votos que tiene el PVEM. Y esos 77 votos no saldrán del PRI, PAN o MC. Tan tan. Así como están las cosas, no habrá reforma electoral. No hay que dejar de lado que todo lo que ha tocado en materia de leyes y organismos la llamada Cuarta Transformación ha sido para demeritarlo, empequeñecerlo, quitarle facultades, importancia, peso. Esta vez no parece ser diferente, aún más, pareciera que con esta ley quieren que sus legisladores y sólo sus legisladores sean los que dominen para siempre la vida parlamentaria del país. Perpetuarse en el poder como un día lo hizo el PRI. Esta vez, eso no pasará.