Muy enojado

Luego del regaño virtual del secretario de Salud en Nuevo León, Manuel de la O Cavazos.

Luego del regaño virtual del secretario de Salud en Nuevo León, Manuel de la O Cavazos, quien por lo visto no nada más está muy cansado de repetir lo mismo como un loro, sino harto de que no se le haga caso y los contagios sigan a la alza, no espere nada bueno éste día por aquello de las restricciones.

Y, el enojo del funcionario estatal quien ayer lo dijo con todas su letras de su ronco pecho, fue más que enfático al advertir de algunas modificaciones al plan de salud, luego de que ésta mañana se realicen como cada jueves la reunión de trabajo contra el Coronavirus en Nuevo León.

Y, que para desagrado de la autoridad, si no se realiza ningún ajuste pronto se alcanzarán cifras no nada más de miedo, sino de pánico con una espiral creciente que deja al momento con poco más de 200 camas de hospital disponibles que se pueden ocupar en un abrir y cerrar de ojos, a como va el tema.

De modo que, el enojo de De la O, no se puede interpretar de otra manera, solo que por la mañana tiene que pasar la aduana del cuerpo de análisis, realizar un adelanto del acuerdo y por la tarde confirmar cualquier disposición, si no es que antes, pero de que se debe ajustar, ni duda cabe.

No es por echarle mosca a nadie como dice la raza, pero con eso del disparo de los contagios en Nuevo León que ayer alcanzaron los mil 300 casos, no descarte el cierre de algunas actividades no esenciales.

Especialmente, aquellas que son precisamente las que frecuentan los que ahora se consideran como grupos de personas vulnerables y que no dejan de representar un riesgo latente para la comunidad en general.

No somos aves de mal aguero, ni tenemos bolita mágica, pero hay cuestiones que con eso de las ''liberaciones'' se reaperturaron, se ampliaron sus horarios y hasta sus aforos, mismos que algunos violentaron.

Desde luego, como no nos gusta el chisme y como no queremos alarmar, ni preocupar a nadie, dándole una revisada al asunto se podrían enumerar aquellos lugares de contagio, de los que la autoridad daría cuenta.

Y, peor que de acuerdo a las estadísticas ese grupo de personas que no están precisamente vacunados o que cuentan con tan sola una dosis, son quienes podrían estar formando parte de los números que encienden focos rojos.

La presencia del secretario de economía de Nuevo León en una reunión importante, no solamente llamó la atención de algunos comensales que lo vieron ayer temprano en un restaurante de la zona rosa de Monterrey.

Roberto Russildi, quien se juntó con algunas personas en reunión de trabajo, según dicen quienes afirman haberlo visto, puso más que nerviosos a ciertos propietarios de negocios y establecimientos por aquello del Covid-19.

Y, es que con eso del incremento de los contagios y aunque en Nuevo León se le ha dado también su importancia al desarrollo laboral y económico, no faltó quien corriera la voz de su presencia del ¿Qué andaría haciendo?

Como era de esperarse el sondeo del gobernador sobre el sondeo del retorno o no a las aulas, obtuvo comentarios de todos los calibres, algunos a favor y otros en contra, vaya como en botica.

Pero como se trata de una cuestión que Jaime Rodríguez Calderón realiza a través del Facebook a los cuatro vientos de manera abierta, es un tema que sin lugar a dudas dará mucho de qué hablar.

Y, que hasta en cierta forma podría chocar con la determinación del propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien advierte que se regresa a las aulas, truene, llueva o relampagueé.

Sin embargo en la entidad, lo único que se puede adelantar pese a la petición de un sector importante que se pronuncia por el regreso es, que la decisión definitiva sobre ello sigue en el aire.

Que el autodestape de Juan Carlos Ruiz, como aspirante a la dirigencia estatal del PAN ha tenido eco favorable para el legislador.

Sobre todo, ahora que Mauro Guerra calienta brazo para integrarse al Congreso local, del cual pronto tendrá que estrenarse.

Y, que a decir de quienes le siguen la huella a Juan Carlos, la lleva bien, aunque no falta quien diga que habrá otros gallos.