"Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos por hacer lo posible imposible".
Bertrand Russell
Creo que a todos en la época de estudiantes había materias que nos resultaban fáciles para cursar y, por el contrario, algunas otras que eran un verdadero tormento. Sólo los "nerds" les podían y sabían a todas y aunque parezca asombroso, esto no significaba un buen augurio, pues muchos de los que yo conocí terminaron de taxistas, dependientes de una zapatería o de taqueros.
Para muchos emprendedores, propietarios de negocios micro y pequeños, resulta un sueño en convertirte en proveedor del gobierno en cualquiera de sus niveles, porque sientes que te da status y que aseguras un ingreso mientras duren los contratos.
¡Oh soñadores de gloria, que equivocados están! Porque resulta que el hecho de venderles no significa que te paguen como aseguran en los contratos y órdenes de compra; si para ganar una licitación castigaste tus utilidades para ofrecer un precio bajo, te tengo malas noticias, porque el financiamiento forzoso que tendrás que obsequiarles hará polvo ese dinero y más.
Sin embargo hoy me quiero referir al hecho de que no alcanzo a comprender la manera en que de pronto aparecen noticias de empresas que han defraudado al gobierno en sus distintos niveles.
No entiendo cómo, con la retahíla de requisitos que te imponen primero para aceptarte dentro de un padrón de proveedores y después en una licitación, para posteriormente pedirte más papeles y trámites al momento de firmar un contrato, haya quienes puedan engañarles.
Y si no entiendo lo anterior, mucho menos soy capaz de comprender la lógica que los burócratas encargados de las adquisiciones emplean para solicitar información para un simple estudio de mercado y cuando ya estás dentro de un proceso de licitación.
Como aquel amigo mío abogado del que dicen que tiene "un problema para cada solución", así los licitadores que invariablemente encuentran la manera más complicada y los requisitos más estrambóticos que se puedan ocurrir para sembrar minas explosivas en sus procedimientos a fin de tener la manera de botarte.
¡Vaya, que en estos exámenes no hay forma de sacar un 100!
Te atiborran de nombres, reglas, números, artículos y leyes y después te endilgan un rosario de formatos y anexos en los que te van llevando en orden secuencial para, de pronto y de la nada, devolverte a un punto anterior o, de plano, inventarse un documento que debes insertar específicamente entre tal y tal anexo.
Te exigen una copia certificada ante notario del Acta Constitutiva de tu empresa, pero te piden llevar una original para corroborar ellos mismos que es real; te solicitan certificados de opinión de cumplimiento o constancias de situación fiscal, aun y cuando ellos forman parte del gobierno y bien podrían hacer la consulta directamente.
Te exigen fotos, contratos, datos de dónde estás ubicado, además de tus teléfonos, mail, celular y demás.
No entiendo cómo puede alguien saltar todos estos requisitos y defraudar a una entidad de gobierno.
Casi estoy seguro que quienes diseñan todas estas trampas, pidieron su trabajo con una solicitud de empleo Printaform y se equivocaron al llenarla.