¿Más de lo mismo?

El 4 de julio, el secretario Delgado, en rueda de prensa, detalló el camino para la desaparición del USICAMM

Pasó desapercibido pues no era el eje del discurso de la Presidenta a dos años de su triunfo, pero el único secretario de estado que fue nombrado, asignándole una tarea, fue el titular de Educación. En el contexto del reporte sobre los logros educativos, en que detalló la cantidad de becas (creciente) en todos los niveles de estudio, y nuevos espacios para estar en la educación media y la superior; y luego de reportar varios avances para los docentes, por ejemplo, aumentos salariales muy superiores a la inflación y el otorgamiento de la base laboral a más de un millón de maestras y maestros, hizo la siguiente declaración... "Y este año, Mario, vamos a acabar con el USICAMM".

Así, bastó el nombre propio para hacer la encomienda (promesa de su campaña, por cierto) con el fin de acabarlo, desaparecerlo. Por cierto, pese a que se trata de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros, se ha dado en nombrar en masculino: el USICAMM. Cosas de la vida, menores sin duda, tal vez significativas.

Para quienes no están familiarizados con el tema educativo, me permito ubicar esa Unidad en el contexto de la ley y de la historia. En 2012, cuando gobernaba Peña Nieto, muy temprano se dio a conocer la primera y más importante reforma estructural: la educativa, sostenida por el Pacto por México —PRI, PAN Y PRD, principalmente. De esa reforma, llamada "la mal llamada" y ahora, "neoliberal", fue insigne y entusiasta artífice, desde el PRD como senador, el actual secretario Delgado. Seis años después, ya como diputado de Morena, el entonces presidente López Obrador le encomendó tumbarla, y es conocida su expresión: Mario dijo: "de esa reforma neoliberal, no quedará ni una coma". Más allá de su falta de consistencia intelectual y ética, orientada por la ambición, resulta que, pese a su dicho, quedó más, mucho más que una coma: permaneció la estructura completa, eliminando, sí, la relación entre evaluación (que aprobaba técnicamente el INEE) y la permanencia (eso fue lo más nocivo) luego de presentar un examen sin validez ni confiabilidad, que aplicaba el Servicio Profesional Docente (SPD).

En vez de INEE, una Comisión para la mejora, y en lugar del SPD, la USICAMM.

En realidad, tanto en la reforma de Peña, Chuayfett y Nuño, como en la de AMLO, permanece una anomalía enorme. Se incluye, en ambos casos, en el artículo 3º. de la Constitución, dedicado a la educación, un capítulo en que se establece la entidad y las reglas que norman las relaciones laborales. Es decir, se determina un régimen laboral de excepción para el magisterio, pues lo que debía estar en el artículo 123, apartado B (destinado a los trabajadores del Estado), lo incluyen, "para que todo quede atado y la evaluación "tenga dientes", en un artículo en que no tiene cabida, salvo por la arbitrariedad del poder.

El 4 de julio, el secretario Delgado, en rueda de prensa, detalló el camino para la desaparición del "USICAMM". ¿Ajustes a sus formas de funcionamiento? ¿Mecanismos de mejora en los trámites? Habrá consulta, y será histórica: hemos escuchado por décadas la misma demagogia.

¿Y si se saca del 3º lo que debe ir en el 123, y en él, bajo el marco de la ley general para los servidores públicos, se hacen normas específicas, no contrarias a las generales, dada la materia de trabajo especial del magisterio?

¿Hay liderazgo, inteligencia política y legitimidad en el actual secretario para ello? Lo dudo. Soy mula por Manuel, y me ha hecho arisco escuchar tantos cuentos, durante tanto tiempo.