Llueve sobre mojado. La ciudad de Monterrey, una de las tres sedes mundialistas, le llueve sobre mojado. El chiste se cuenta solo. Terrible lo que sucede en la Sultana del Norte y en el Estado de Nuevo León, que hacen pensar que no tenemos una ciudad, sino remedos de calles y colonias pegadas y administradas sin ton ni son. Y, por si fuera poco, la clase política se "sube" al evento del mundial de futbol como si se tratara de un show político partidista... ¡Hasta las piedras de la Huasteca lo padecieron al ser pintadas de color naranja!
La clase política le apuesta a la desmemoria social, al espectáculo barato y simplón: curioso que sea el futbol, un deporte que aún posee pasión y admiración, a pesar de los escándalos de fraudes y partidos arreglados, el que continúe siendo un referente para personas de todas las edades de lo que implica luchar, saber ganar y perder, conquistar con honor ambas posiciones, el que ahora se tome como bandera política de manera local e internacional. Lejos está de ser realidad la frase del mundial de México 86, El mundo unido por un balón.
Un sector de la clase política reducida a gestores, por no decir, traficantes de influencias, siempre aprovechan las contiendas deportivas para "pararse el cuello" como si ellos hubieran creado, gestionado y, casi casi, jugado y ganado el partido, creyendo que con ello pueden traer algo del "halo" mundialista a su partido y pellejo. No, la clase política tendría que entender que sólo sus gestiones para las que fueron votados les garantizarían el respeto y la honorabilidad, la continuidad de sus partidos en el poder. Basta con ver como diferentes partidos —sobre todo PAN, PRD, PRI — van perdiendo posiciones en gubernaturas y alcaldías justamente en las urnas, por dedicarse al escándalo, al pillaje y a la simulación.
En el caso de Nuevo León, no se terminaron las obras, ni de vialidad ni de transporte, ni de seguridad, ni de iluminación, ni de drenaje, simple y sencillamente porque durante muchos meses se les dejó de pagar a las empresas que construían el metro y las obras se retrasaron, por otro lado, destinando millonarias sumas a gasto en imagen, y ya entrados en fechas lo quisieron compensar con eventos musicales y poder "pistear" en la calle.
El caos que se vive en la actualidad de vialidad, como las inundaciones y el tráfico interminable, por mencionar dos ejemplos de dos problemas fundamentales, es el resultado de no entregar las obras prometidas a todo pulmón a tiempo. Una vez más es importante recordar que no se puede gobernar a base de memes y escándalos en redes sociales.