Para Simón Bolívar, dejar permanecer a una sola persona por largo tiempo al frente del gobierno constituye un riesgo enorme ya que, por un lado, el pueblo se acostumbra –o es obligado- a obedecer y el otro, a mandar; así nace la usurpación y la tiranía.
Decía además que el país donde solo una persona ejerce todos los Poderes, constituye un país de esclavos.
"Cuando el poder lo es todo, la justicia deja de existir", aseguraba.
El año comenzó con una gran sacudida política en Venezuela donde las huestes militares de Estados Unidos entraron a Caracas para detener a Nicolás Maduro y su esposa, quienes hoy están en territorio norteamericano acusados de narcoterrorismo.
No quiero detenerme en posicionamientos a favor o en contra de las intenciones de Donald Trump, el trasfondo –entiéndase el petróleo- y los golpes que queriendo y no, da hacia terceras naciones que son sus más acérrimas rivales.
Al interior de Venezuela, la mayoría celebra el fin de una época dura y oscura; otros tantos, defienden al sucesor de Hugo Chávez.
A lo que hoy yo me quiero referir, es a algo grande, a lo que todas las personas debemos aspirar, porque es uno de nuestros derechos elementales: la libertad.
Bajo el régimen de Maduro, que se prolongó por más de una década en el poder a la muerte de Chávez, el país vivió la peor de las crisis humanitarias, se dio el éxodo de casi ocho millones de personas según citan la ONU y el Fondo Monetario Internacional, fraudes electorales y una inflación estimada para este 2026, que superará el 600 por ciento.
Casi el noventa por ciento de sus habitantes vive en pobreza extrema; más de dieciocho mil personas fueron detenidas por motivos políticos y de la libertad de expresión, ni lo diga, prácticamente inexistente.
En el pensamiento bolivariano, "el que manda debe oír, aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores".
Maduro nunca escuchó ni atendió lo que la gente, lo que la oposición pedía y así, la justicia dejó de existir.
La libertad, esa que se entiende como un derecho fundamental de las personas donde se puede actuar por propia voluntad, basado en el respeto, se pulverizó hace mucho en el país sudamericano.
A lo largo de la historia el mundo ha atestiguado el papel de muchos libertarios como Simón Bolívar, cuyo pensamiento sigue vigente; Nelson Mandela, Lech Walesa, Mijaíl Gorbachov, Corina Machado, cada uno hizo, en su momento, aportaciones para lograr la paz mundial.
No me queda duda que las semanas que siguen, habrá desconcierto y turbulencia en Venezuela; no obstante, apelando de nuevo a la filosofía de Bolívar, "La unidad lo hace todo" y para que se llegue al gobierno perfecto, es decir, el que "produce mayor suma de felicidad, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política", tardará un poco, pero sin duda llegará.