Las riquezas de Nuevo León

El 2.46 por ciento de la extensión territorial de Nuevo León corresponde a áreas naturales protegidas.

El 2.46 por ciento de la extensión territorial de Nuevo León corresponde a áreas naturales protegidas; según se desprende del Listado de áreas naturales protegidas emitido por Parques y Vida Silvestre del gobierno estatal, mismo que se actualizó en 2020.

Se trata de 29 parques naturales; el Cerro del Obispado (2005), el parque líneal del río Santa Catarina (2008) y el parque ecológico La Pastora (2009), son los más recientes incluidos.

Tristemente algunas de estas áreas protegidas han trascendido mediáticamente, como la Sierra de Picachos, justo porque lo que menos pasa es que sea una zona respetada; lo mismo sucede con la Sierra de las Mitras y La Silla, que cada vez son mayormente alcanzados por la mano del hombre en aras de atender la demanda de vivienda.

Justo en estos momentos en que los más de 5 millones de habitantes de esta entidad, metropolitanos y rurales, padecemos por la escasez de agua, es cuando los diferentes niveles de autoridad deberían voltear, pensar y actuar para realmente proteger estos espacios por la sencilla razón de que vamos “desmantelando” nuestras zonas verdes, nuestra riqueza de flora y fauna.

Según se cita en la edición 69 de la revista Ciencia UANL (2014), Nuevo León cuenta con al menos 3 mil especies de plantas; el 5 por ciento de ellas no se da fuera de nuestras fronteras.

Además es la única entidad del país en contar con tres géneros endémicos de cactáceas, algunas de ellas al interior de La Huasteca.

También cuenta con 1,550 especies de fauna entre peces, aves, mamíferos, insectos, reptiles, etcétera.

Hay que conocer lo que tenemos, para amar lo que tenemos. Contamos con un catálogo digno de preservar y la autoridad debe hacer su parte con la normativa a que haya lugar y contar con los inspectores que se requieran para hacerle justicia a nuestros parques naturales a fin de que nos sigan proporcionando los servicios propios de su vocación.

Ya de por sí las condiciones de la entidad, sumadas a la sequía que vivimos nos hace malas jugadas, no se vale que usted o yo seamos inconscientes en nuestros paseos olvidando basura, haciendo fogatas o dejando productos que generan efecto lupa. Las consecuencias ya las sabemos todos y a la fecha superan las 5 mil hectáreas consumidas por las llamas este 2022.

Y aunque no sean áreas protegidas, tampoco podemos ser tan poco ciudadanos como para utilizar ríos o cañadas como basureros a donde ir a tirar lo que ya está en desuso en casa.

Son pequeñas acciones que se traducen en la preservación de nuestro entorno, de nuestras áreas protegidas y de lo que aspiramos a dejar a las generaciones que vienen. Conozcamos y Nuevo León y enamorémonos de sus riquezas naturales.