La nuera incómoda

Los políticos mexicanos suelen tener algún familiar cercano que realiza negocios o utiliza su posición familiar privilegiada.

Los políticos mexicanos suelen tener algún familiar cercano que realiza negocios o utiliza su posición familiar privilegiada para influir en la realización de negocios al amparo del poder político.  Generalmente se habla de hermanos incómodos, pero en la trama familiar todo es posible, desde un papá incómodo, un hijo incómodo, un cuñado incómodo, un suegro incómodo, pero no es muy usual encontrar una nuera incómoda.

En el caso del presidente mexicano, López Obrador, posee un hermano incómodo de nombre Pío  López Obrador, que fue captado en video recibiendo miles de pesos en efectivo, durante  su papel como operador político de Morena en Chiapas.  Pero el tema más reciente que ha trascendido es el de la nuera del presidente mexicano, quien radica en Houston, Texas, y laboralmente se desempeña en el ámbito petrolero.

El presidente mexicano con su experiencia política sabe que no es fácil contener las ambiciones políticas o económicas que se despiertan en la familia, cuando alguien asciende a un puesto político de tanta importancia, en su caso como presidente de México; así que consciente de ello, expresó en su mensaje de toma de protesta en el 2018, que sólo se hacía responsable de Jesús, su hijo menor de edad, pero de sus demás hijos y familiares estos serían responsables de sus propios actos y tendrían que rendir cuentas ante las autoridades en caso de que realizaran acciones contra las leyes establecidas.

Los exorcistas profesionales saben que lo mejor para dedicarse a ese difícil oficio, es vivir en reclusión, en un claustro que les permita estar alejado de las tentaciones mundanas pero a la vez, alejados de la familia, prácticamente tienen que renunciar a ésta, para poder también protegerla.  El presidente mexicano, en su afán por exorcizar a México de la corrupción, pidió a sus hijos hacer su vida temporalmente, mientras dura el sexenio, residiendo en el extranjero.

Esto sin duda sería una excelente medida para contener las tentaciones y también, alejarlos del contexto donde mucha gente busca una conexión para influir en las decisiones de gobierno y ganar las licitaciones o los jugosos contratos.  Pero es difícil escapar a una posición donde la gente poderosa, económica y políticamente, te busca y te plantea situaciones donde una recomendación, una sugerencia o una intercesión serían muy bienvenida, a favor de determinada causa.

El presidente mexicano tiene tres hijos de su primera esposa, dos de ellos radican en el extranjero, en los Estados Unidos, y uno decidió permanecer en la ciudad de México. El más pequeño, Gonzalo Alfonso, consiguió un trabajo en un equipo de beisbol profesional en California, pero empresarios mexicanos  vinculados al beisbol, lo buscan y lo invitan a los lujosos palcos, para convivir con él considerando la afición que el presidente posee hacia ese deporte.

El hijo del medio,   Andrés Manuel,   posee aspiraciones políticas para llegar a ser gobernador de la ciudad de México, está tejiendo un equipo de trabajo que ha logrado posicionar en el entramado del gobierno federal y que busca así generar una red de apoyo político, con gente leal que lo apuntale en sus aspiraciones futuras.

En el 2017, el hijo mayor del presidente,   José Ramón López Beltrán estuvo apoyando a su papá como coordinador de la campaña  de Morena en el estado de México, pero después vino un giro en su vida, se enamoró, y estableció una relación de pareja con una joven oriunda de Río de Janeiro, de padre norteamericano, dedicada profesionalmente, como ejecutiva,  al campo laboral petrolero.

Se trata de Carolyn Adams,  una guapa mujer de 35 años, madre de una hija de 14 años de una previa relación; con gran liderazgo, lo muestra su cuenta de Instagram con  cientos de seguidores, un gran número considerando que su cuenta es privada; pero no es una influencer profesional, es una “cabildera”,  “bróker” que apoya el desarrollo de compañías petroleras logrando contratos millonarios.

Posee mucha experiencia en el ramo petrolero, trabajó en Dubái para la British Petroleum  por 15 años, después  se mudó a San Pedro Garza García,  laborando para Cava Energy, un fondo de inversión que forma parte de Stella Holdings, dedicada al desarrollo de proyectos de infraestructura de gasoductos y luego se mudó a Polanco, donde siguió trabajando para la compañía, con quien el gobierno mexicano posee contratos millonarios.

Actualmente el hijo mayor del presidente, junto con su esposa, viven en Houston, Texas, donde han habitado en lujosas residencias, poseen autos de lujo, vacacionan  en lugares exclusivos; son aficionados a la ropa y accesorios de gran costo, simplemente a la toma de protesta del presidente mexicano, ella, la nuera incómoda, no pudo evitarlo y vistió con gran lujo, entre otros detalles haciendo gala de sus  zapatos Valentino valorados en cientos de dólares y un bolso de Chanel también inaccesible para los ciudadanos de a pie.

Seguramente ella, con su trayectoria laboral, puede solventar estos gastos y más, pero lo que levantó las antenas, fue que una de las mansiones donde habitaron el área de Woodsland, pertenecía a un alto ejecutivo y  forma parte de los activos de la  compañía Baker Hughes,  actualmente Petróleos Mexicanos posee contratos con esta compañía y están vigentes hasta la fecha.

Aquí es donde cunde el sospechosísmo, considerando que el expertise de la nuera incómoda es precisamente el cabildear para lograr que las compañías alcancen sus objetivos a través de contratos millonarios. Recordemos que la empresa Baker Hughes, posee contratos  por 151 millones de dólares en obras para Pemex.

Los otros temas asociados son cuestiones privadas que ocurren hasta en las mejores familias, el que el presidente sea socialista, que deteste a la clase media aspiracioncita, que critique a las personas que buscan lograr un mejor nivel de vida más allá de la satisfacción de sus necesidades básicas, y que tenga una nuera que posee un enfoque totalmente diferente, el que ella  tenga recursos económicos propios para darse una buena y lujosa vida, es una contradicción muy difícil de resolver. El que el hijo mayor del presidente viva como rey en Houston y no se le conozca un empleo o trabajo público, tampoco nos incumbe considerando que está casado con una mujer muy independiente y que posee recursos económicos para vivir holgadamente como pareja. Es evidente que ella con sus ingresos puede sostener a su marido y a su hijo. Ese es un asunto también de índole privada.

Lo que sí tiene que explicar el presidente mexicano, es cómo están usufructuando una propiedad que les cedió amablemente una compañía para la cual el gobierno mexicano, a través de Petróleos Mexicanos, tiene contratos millonarios; deberá dar cuenta del conflicto de interés involucrado en este hecho.

Hay que recordar que recientemente Petróleos  Mexicanos adquirió la refinería Deer Park, y en Houston, hay muchos intereses económicos en juego relacionados con negocios vinculados al petróleo y al gas por parte del gobierno mexicano.  Una verdadera mina de oro para aquellos interesados en promover contratos millonarios en este ámbito.