La cobardía del gobierno mexicano

Hoy, 10 de enero de 2022, Daniel Ortega y Rosario Murillo toman protesta para un nuevo mandato de cinco años en el cargo de presidente.

Hoy, 10 de enero de 2022, Daniel Ortega y Rosario Murillo toman protesta para un "nuevo" mandato de cinco años en el cargo de presidente y vicepresidente de Nicaragua. Esta es la segunda etapa de gobierno de Ortega, que comenzó el 10 de enero de 2007.

La elección del 7 de noviembre de 2021, fue calificada como una farsa por parte de la Organización de Estados Americanos y por la comunidad internacional, incluyendo la Unión Europea, pero México, cobardemente, se abstuvo. La farsa fue desde el propio proceso electoral.

En junio de 2021 iniciaron las detenciones de candidatos a la presidencia de la república, de exdirigentes de grupos empresariales y hasta de su Movimiento Revolucionario Sandinista.

El 3 de junio Cristiana Chamorro, candidata a la presidencia, fue detenida.

El 5 de junio fue detenido Arturo Cruz, conocido historiador quien alguna vez fue embajador de Nicaragua en Estados Unidos.

El 8 de junio fue detenido el candidato Félix Madariaga. El mismo día detuvieron a Juan Sebastián Chamorro.

El 20 de junio fue detenido Miguel Mora. El 5 de julio fue encarcelado el líder campesino y candidato Medardo Mareina.

El 24 de julio, el abogado Noel Vidaurre fue detenido después de haber anunciado su posible participación como candidato.

A estas detenciones se agregan las del MSR su propia organización, como el caso del General Víctor Hugo Tinoco.

Las elecciones se realizaron el 7 de noviembre y todavía se detuvieron a nueve líderes opositores en la noche previa. México manda representación para asistir a la toma de posesión que culmina uno de los procesos electorales más antidemocráticos de este siglo, quizás porque el gobierno de Morena, encarnado en la sola persona de López Obrador, ve en Nicaragua y en Ortega un modelo "aspiracional".

A Nicaragua se le ha abandonado con la cobardía del gobierno de México y con ese silencio que en realidad esconde el miedo que tenemos de que eso pase en México. Con el silencio no ayudamos a nuestros hermanos nicaragüenses y mucho menos nos servirá para reconocer un futuro que puede ser inminente para nosotros mismos.

Mi solidaridad con el pueblo de Nicaragua, acompañada de la disculpa por lo que hemos dejado pasar sin denunciar.