En días pasados la Comisión Anticorrupción del Congreso de Nuevo León, determinó iniciar el juicio político en contra de Samuel García gobernador del estado, debido a una serie de triangulaciones económicas realizadas en diferentes cuentas.
En la sesión destacó la ausencia de cuatro diputados pertenecientes al grupo legislativo de Morena, ausencia que vino a poner en duda la posibilidad de que en el pleno del Congreso se cuente con los votos necesarios para llevar a cabo el juicio político en contra de García.
Los legisladores pertenecientes a los grupos del PRI y el PAN reaccionaron criticando a los de Morena y exigiendo llevar al campo de la realidad la supuesta lucha en contra de la corrupción que han declarado en diferentes ocasiones.
Nos parece que la ausencia de los legisladores morenistas obedece, o puede hacerlo, a diferentes causas, distintas a la señaladas por los llamados prianistas, en realidad, y teniendo en cuenta que la política responde a tiempos y circunstancias, lo que sucede es que unos y otros tienen distintos objetivos para llevar a cabo el juicio político o no hacerlo, trataremos de explicarlo detalladamente.
Para el llamado PRIAN es prioritario llevar a cabo el juicio político ¡Ya! debido a que para ellos sería un triunfo sacar a Samuel de la gubernatura, éxito que utilizarían en las próximas elecciones para alcanzar la victoria. Para vender su lucha contra la corrupción como bandera detrás de la cual pertrecharse y presentar la defenestración del gobernador como si solamente ellos fueran quienes buscan erradicar este fenómeno que afecta a los ciudadanos.
Precisamente por eso les urge llevar a cabo el juicio político y se exasperan ante la postura de los legisladores morenistas, quienes, por su parte, pueden buscar otros objetivos. Por ejemplo, pudieran buscar una forma de presionar a Samuel para que, como se supone que lo hicieron otros gobernadores, en 2027 opere en favor del candidato morenista a la gubernatura. En pocas palabras, quizá solamente buscan poner al gobernador bajo la espada de Damocles y no necesariamente dejarla caer sobre su cabeza.
Sería una forma de presionar no solo al gobernador, sino también a Movimiento Ciudadano, ya que un escándalo de este tipo afectaría a los naranjas también con miras al 2030.
Hay una posibilidad menos estratégica y más pedestre, y esa sería que los diputados locales del partido guinda estuvieran buscando su propio beneficio y no el del instituto político al que pertenecen, esto en virtud de que han sido ignorados desde el centro, y no se diga en lo local, por los grupos hegemónicos mientras que han recibido mejores tratos por parte de movimientos ciudadanos.
La pregunta, en cualquier caso, es ¿Cuál sería el incentivo de Morena, y de los legisladores "rebeldes", para apoyar al PRIAN y votar por el juicio inmediato a Samuel? ¿Exactamente qué ganarían con hacerlo?
Se puede entender la premura de los legisladores prianistas, sin embargo que ellos tengan prisa por hacer ciertas cosas, no significa que el resto de los actores políticos deban coincidir con ellos, y muy probablemente no lo hagan. Cada uno de los partidos juega en favor de sus intereses, el problema es que parece que ninguno lo hace pensando en los intereses ciudadanos.