Infancias robadas: la normalización de la violencia

Niños de 10 y 13 años pasaron de ser niños a criminales en un segundo.

En los últimos días un niño de 13 años presuntamente abusó de otro niño en Nuevo León, simultáneamente en Veracruz, un niño de 10 años agarraba una pistola y mataba a un amigo suyo por perder en un video juego. En ambos casos la sociedad respondió criminalizando a los menores. Las redes sociales se llenaron de mensajes de odio donde la sociedad exigía venganza y "mano dura" contra los criminales.

Niños de 10 y 13 años pasaron de ser niños a criminales en un segundo. De los cientos de comentarios que se leían en las distintas redes sociales, pocos nos llevaban a la reflexión de un cuestionamiento reflexivo y por ende preventivo. ¿Qué estamos dejando de hacer por la infancia de este país? ¿Cuáles son las consecuencias de la violencia hoy en la infancia?

Hoy existe poco criterio de la sociedad en analizar qué estamos dejando de hacer como sociedad y como Estado por proteger a la infancia antes de que sea demasiado tarde. Criminalizamos y dejamos nulo espacio para la prevención.

Estos dos casos, representan un par de los miles de casos diarios que dejan en evidencia la normalización y réplica de la violencia en las infancias mexicanas. Sin embargo, seguimos apostando por una estrategia de seguridad reactiva al grado de querer linchar a niños que son consecuencia de su propio entorno. Pensamiento duro, lo sé, porque nos saca de nuestra zona de confort de buscar venganza o la "justicia barata" para solucionar la violencia en México.

Hay estudios que muestran que agresores sexuales, especialmente la pedofilia, son personas que han sufrido violencia sexual también. De hablar de políticas públicas de reinserción para agresores sexuales, ni imaginarlo.

Un estudio de Simons et al (2002, citado por Simons et al 2008), encontró que aproximadamente el 70% de una muestra de violadores había sufrido violencia sexual.

No olvidemos que los niños y niñas repiten patrones al normalizar conductas con las que crecen y se desarrollan durante su infancia, en este caso normalizan la violencia. Aquí existe una responsabilidad del Estado de llegar a tiempo, de crear estrategias de prevención, para que no se repitan los delitos. No solo del Estado, sino de la sociedad entera de no brincar a la criminalización de la infancia.

Ejercer penas punitivas meramente en la infancia en el país, nos garantiza que estas víctimas, no serán las últimas.

Presidenta de Reinserta