Es deliberación aspiración democrática

La deliberación es un proceso de diálogo orientado a la construcción de consensos a través de la argumentación y la escucha activa, centrado en el bien común

Si bien la democracia mexicana no se define explícitamente como “deliberativa” hay disposiciones en la Constitución y en leyes específicas que promueven principios, como la participación ciudadana, el debate en el congreso, la transparencia y el acceso a la información, que están totalmente alineados a la deliberación.

La deliberación es un proceso de diálogo orientado a la construcción de consensos a través de la argumentación y la escucha activa, centrado en el bien común y fundamentado en el respeto mutuo y la reflexión compartida. En los ambientes políticos legitima decisiones. 

En la Constitución el Artículo 39 señala el principio de soberanía popular al decir que esta reside esencial y originalmente en el pueblo, lo cual sienta las bases para un sistema que considere su participación en la toma de decisiones. El artículo 26 refiere que el Estado debe fomentar y garantizar la participación democrática de la ciudadanía en el proceso de planeación nacional; esto implica un enfoque de consulta y diálogo

El artículo 35 contempla el derecho de los ciudadanos a participar en consultas populares, lo cual, como definición, es un mecanismo participativo y deliberativo. También está la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública que garantiza el derecho de los ciudadanos a acceder a información, un aspecto fundamental para la deliberación democrática. También está la Ley General de Participación Ciudadana que promueve mecanismos como presupuestos participativos, consultas y plebiscitos, los cuales en teoría deben abrir espacios para el diálogo.

Además, está el reglamento de las cámaras de diputados y senadores que establece procedimientos para el debate legislativo a fin de propiciar el intercambio de ideas y argumentos. El INE también considera el debate público en temporada de elecciones y además, tenemos las consultas públicas y mecanismos participativos en leyes locales y federales. 

Sin embargo, aunque tenemos la teoría, en la práctica estos mecanismos se encuentran limitados o no existen. La deliberación es una característica deseable en cualquier democracia ya que se asocia con decisiones informadas. Demanda un diálogo que permita diseñar políticas que reflejen los intereses, valores y necesidades de una sociedad diversa, que privilegia la cultura del respeto y empatía. 

El diálogo demanda tiempo para el debate, no madruguetes, y privilegiar consensos, no mayorías partidarias. El congreso mexicano equivale a un modelo de interdependencia física en donde el pleno, por la mayoría partidaria, representa un elemento sin valor dialógico. Predominan las declaraciones unilaterales de los políticos que se intentan imponer. Es como hablar frente a un espejo o una pared. Cumplir con un protocolo.

Prevalece una dinámica de imposición de posturas para afirmar ideologías partidistas. La intención de construir significados compartidos es mínima. Las declaraciones en el congreso se convierten en actos artísticos, o concursos de oratoria más que en intercambios de ideas. 

Los discursos de los congresistas más que buscar una comprensión compartida, buscan demostrar lealtad al partido, atacar a la oposición y posicionarse ante el electorado. Estas ausencias constructivas dialógicas, afectan la calidad de nuestra democracia e impiden la construcción de políticas públicas que reflejen una pluralidad de perspectivas y que se fundamenten en un consenso.

Las declaraciones de los políticos, que por lo general están estructuradas en función a una audiencia que quieren capturar o mantener, son comunicaciones unidireccionales sin una interacción o construcción mutua de significados en tiempo real. Su propósito es estratégico y persuasivo. La intersubjetividad se impone unilateralmente, aunque el político diga representar los intereses de sus representados. Y la retroalimentación, si es que se ofrece, es postergada, diferida, hay una simulación de intersubjetividad. 

Cuando el diálogo es genuino están presentes la intersubjetividad y el interés por la construcción colectiva de significados, ejes en la toma de decisiones.  Hay alineación en interpretaciones, emociones, perspectivas y valores. Las aclaraciones y reacciones se realizan hasta alcanzar una visión o entendimiento mutuo; hay empatía, dado que los interlocutores reconocen la validez de las perspectivas de los de los otros, incluso si no la comparten. Es un diálogo inclusivo y respetuoso en una relación de reciprocidad. 

Es una lástima que la riqueza del diálogo no esté presente en nuestra realidad democrática. Una aspiración más en nuestro modelo de organización política.

Leticia Treviño es académica con especialidad en educación, comunicación y temas sociales, leticiatrevino3@gmail.com