El valor de corregir

Cuando se es gobernante es difícil aceptar haber cometido un error precisamente porque esos deslices pueden ser capitalizados por la oposición.

Una de las acciones más difíciles para todo político es la de corregir, sobre todo un error  cometido al intentar obtener mejoras en los servicios públicos o en la economía del lugar gobernado. 

Precisamente por eso llama la atención el hecho de que Adrián de la Garza, alcalde de Monterrey, haya cancelado el contrato que tenía el municipio con Next Energy, una empresa que supuestamente generaría energía eléctrica con base en la energía solar, pero que no mostró resultados y que, además, no lo hizo en otras entidades del país debido a lo cual ahora enfrenta acusaciones de fraude.

Cuando se es gobernante es difícil aceptar haber cometido un error precisamente porque esos deslices pueden ser capitalizados por la oposición, o por diversos contrincantes políticos, aún del propio partido, que aspiren a ocupar el mismo cargo de quien lo comete, por si eso fuera poco, en ocasiones aceptar un error puede traer consecuencias de otro tipo, por ejemplo legales, de ahí que lo hecho por Adrián de la Garza debería ser objeto de reconocimiento y los ciudadanos deberíamos entender que es alguien dispuesto a corregir y aceptar una equivocación, una rara cualidad.

Esta es, insistimos, una característica no muy común entre los políticos, quienes, las más de las veces, al cometer un error y darse cuenta de ello, buscan lo que se llama una "fuga hacia adelante", doblando la apuesta y continuando como si no pasara nada, pese a que esa forma de actuar puede tener costos aún más altos, no solo para ellos sino, principalmente, para los ciudadanos, quienes cargaremos con el pago de los errores cometidos por los funcionarios.

Es cierto que sería preferible que no se cometieran errores, mucho menos de este tipo, sin embargo son seres humanos, falibles como cualquier otro, aún y cuando se encuentren en posiciones de responsabilidad. Así pues, vale más contar con funcionarios que sepan corregir que con aquellos que pese a enfrentarse a fallos manifiestos continúan aferrados a mantenerse en el error.

Ejemplos, tanto históricos como actuales existen muchos, no vale la pena detenernos en enumerar algunos, nos faltaría espacio, lo que debemos entender es que como ciudadanos lo que habremos de pedir es rendición de cuentas, si alguien se equivoca y no corrige, nosotros deberemos de insistir en que se lleve a cabo una evaluación del daño al patrimonio de todos, el patrimonio común, ocasionado precisamente por esa falta de corrección.

Debemos ser críticos con nuestros gobernantes, quienes al final de cuentas deben responder ante nosotros, pero ser crítico no significa señalar solamente lo malo, los errores, sino reconocer lo que está sucediendo y señalar también aquello que nos parece bueno en la actuación de los gobernantes. No se trata de ser negativos, sino críticos, que no son cosas iguales.

En fin, así como hemos señalado en otras ocasiones los errores del alcalde de Monterrey, hoy toca reconocer el acierto. Algo que nos gustaría hacer más seguido, a condición de que tengamos razones para ello.