El rugido de Nuevo León

Los despidos no son la solución, pero es un paso, ahora se deberá vigilar que las nuevas personas trabajen mejor

Niñas, jóvenes cansadas, hartas, pero fuertes. Caminaron junto a sus parejas, amigas, amigos y familia. Salieron a marchar por Debanhi, por Marifer, por Yolanda, por todas el 22 de abril.

Hace unos días las voces de muchas personas se escucharon, en una caminata atravesaron el corazón de la zona metropolitana. La marcha salió de la Fiscalía General de Justicia y avanzó cerrando el paso a los automoviles en Morones Prieto, posteriormente Garza Sada y Constitución hasta unas capillas de velación.

 Al terminar un posicionamiento avanzaron de regreso por Constitución, Pino Suárez, Cuauhtémoc, Juan Ignacio Ramón, hasta llegar al Palacio de gobierno.

La ciudadanía de adueñó de la ciudad y su voz estremeció por casi cuatro horas la ciudad, aproximadamente 10 kilómetros de protesta, 10 km de exigencias, de gritos y de empatía.

Ya no es necesario conocer a las personas desaparecidas, a las jóvenes o a las personas violentadas, ya no es necesario ser de su familia o compañeros de escuela. Ahora solo es necesario ser humanos. 

Hoy la indignación es compartida, muchas y muchos desconocidos compartieron sus pasos, sus gritos, se tomaron de la mano, se regalaron flores, se protegieron entre si.

Es un momento incómodo para quienes han fallado en su labor, lo saben y la ciudadanía también. Hoy tienen una voz más fuerte. El gobernador anterior decía: el que paga manda y no cumplió.

El nuevo gobernador ahora sabe que el que paga no manda. El que sí manda es el que levanta la voz, el que marcha, el que es velación. Las que sí mandan son las chavas que son sororas. Las y los que mandan son parte del pueblo de Nuevo León.

Se han dado noticias de personas despedidas por fallar en su labor. 

Hoy el pueblo tiene una fortaleza mayor. Esa fuerza, ese rugido se ha convertido en una sola voz, en un solo abrazo que proteja y cuida a las familias de personas desaparecidas.

Hoy en todos los poderes se sabe que tienen que cumplir, que no tienen derecho a fallar, que no pueden seguir las anteriores inercias. Hoy hay que romper paradigmas y hay que trabajar en serio en favor de la gente.

Esa no fue la única marcha, ni la última marcha, se siguen convocando movilizaciones.

El rugido de Nuevo León ha llegado a la Presidencia de México e incluso ha cruzado fronteras. Y ante la noticia el gobierno federal ha hecho ya una propuesta y se está trabajando en la aprobación de un Centro Nacional de Identificación Humana que permitiría la búsqueda efectiva y la identificación de personas desaparecidas; esta propuesta avanza sin contratiempos. En el Congreso local se ha propuesto el Protocolo Alba; en el Poder Ejecutivo se dió una renuncia, hubo  despido por reprimir una protesta de mujeres y en la Fiscalía por lo menos se han dado dos despidos.

Los despidos no son la solución, pero es un paso, ahora se deberá vigilar que las nuevas personas trabajen mejor y que quienes se mantienen en sus puestos mejoren también su labor, sus resultados y su comunicación.

Los que si están verdaderamente perdidos son algunos y algunas comunicadoras que revictimizan a diario a familiares de personas desaparecidas. Por supuesto la ciudadanía de NL se da cuenta de ello y perderán a su público si no recapacitan.

Finalmente quiero decir que admiro mucho a las personas que luchan con y sin cargos; las personas que se unen. Todas las personas que hicieron rugir el corazón de Nuevo León.