Los analistas políticos en México señalan que ahora el riesgo más importante es el de la reforma electoral. La generación que luchó y fue testigo del diálogo político entre posturas inconciliables ve ahora la anulación de todos los esfuerzos que se hicieron desde finales de la década de los ochenta, cuando se dio el inicio de la transición democrática.
La Transición Democrática dio lugar a una mejor distribución del ingreso y a una política pública basada más en evidencias que en ocurrencias. Tuvo su momento definitorio en las elecciones del año 2000, cuando el partido en el poder aceptaba la derrota.
Muy lejos están esos tiempos en los que toda reforma electoral tenía como finalidad abrir posibilidades y garantizar libertades. A diferencia de entonces, ahora todas las señales que se han dado desde hace siete años apuntan a favor del poder controlador.
El gobierno de la presidenta Sheinbaum se ha adherido totalmente a ese papel en la política: controlar el poder. Un ejemplo es la reforma al Poder Judicial.
Hoy no hay nada que indique que la reforma electoral será o significará un avance o, por lo menos, una ratificación de ideas democráticas. Morena, que tiene una fraudulenta sobrerrepresentación en el Congreso, parece ser incapaz de reconocer el abuso del poder y aceptar lo que democrática y legalmente corresponde.
Esta actitud antidemocrática del gobierno morenista en la vida política de nuestro país se vuelve evidente también con su conducta en materia internacional. Si no fueron capaces de reconocer como fraude electoral el llevado a cabo por Nicolás Maduro el 28 de julio de 2024, ¿qué podemos esperar de la iniciativa que presentará el Poder Ejecutivo de nuestro país? Sobre todo, cuando la iniciativa dice estar basada en una comisión que representa únicamente a quienes están en el gobierno morenista.
¿Qué hay qué hacer? Esa es una importante pregunta porque debemos partir de la base de que no hacer nada no es opción. Por lo pronto propongo: 1) denunciar el retroceso; 2) trabajar más fuerte para que, a pesar de las leyes y las autoridades contrarias a la democracia, el pueblo de México se pronuncie con la mayor libertad posible; y 3) presentar las propuestas que sean indispensables para una elección democrática, al menos con fines pedagógicos.
Por ahora, lo más importante es la conciencia que cada uno de nosotros tenga del esfuerzo que vamos a hacer para enfrentar estas condiciones antidemocráticas que vivimos y que, aun así, nos obligan a ganar para la oposición las elecciones del 2027. Así que no espero gran cosa de la iniciativa de la Presidencia de la República, mi esperanza está en el pueblo de México que ha luchado más de una vez por la democracia en nuestro país y volverá a hacerlo, no tengo duda.
@Mzavalagc