El hospital

El personal que labora en un hospital posee una vocación sobre el sufrimiento humano; un dolor y una incognita orginarias

¿Qué es un hospital? ¿Cuál es su objeto social, su razón de ser? ¿Qué es lo que lo dinamiza? ¿Lo que lo motiva? Aquello que mueve a quienes ahí trabajan ¿Cuál es la esencia de su vocación?

La palabra hospital, proviene del latín hospes, huesped, visita. Hospitale era la “habitación para los visistantes”, queines cansados por su recorrido, buscaban un lugar para descansar. Su uso se remonta al siglo XII y se refiere a los espacios desginados en los albergues para recibir a los peregirnos. Hoy los hospitales son lugares diseñados para el diagnóstico y atención médica de las personas que padecen algun mal o enfermedad en grado de ser internadas para su valoración, intervención quirúrgica y recuperación. En ese sentido, si bien los hospitales son espacios de dolor y sufrimiento, también lo son de resistencia, esperanza y creatividad; de una alegría advertida. No aquella alegría ingenua que sueña con una vida sin defectos, ni grietas, sino una alegría que decide responder con valentía ante el miedo, el dolor y el sufrimineto. Es una alegría que muchas veces logra realizar lo imposible. Puesto que no pretende transitar de la impotencia a la potencia, sino de la impotencia a realizar lo imposible, por el simple hecho de desearlo hacer.   

Los hospitales son, como los aeropuertos –permítaseme la comparación— lugares de tránsito, de la enfermedad a la salud, de un apunto A a un destino B. Pero bueno, a final de cuentas, qué espacio por donde deambulamos los seres humanos no lo es. Al ser los hospitales espacios de tránsito nos referimos a que las personas llegan, son atentidas y, finalmente esperan un día ser dadas de alta. Esa es su esperanza: irse mejor de lo que llegaron. La realidad posee todos los vectores y aristas.  

Al ser los hospitales albergues de lo humano, son construcciones donde la enfermedad, el dolor y el sufrimiento son recibidos, escuchados y atendidos. ¡Si sus paredes hablaran, cuántas historias nos contarían! Como decíamos, los hospitales son lugares de esperanza, creatividad y responsabilidad con el sufrimiento ajeno. Que en cierta forma, también es (o será) el nuestro, en tanto sufrimiento humano que nos implica y en el que nos vemos reflejados. Podríamos deir que precisamente esa es su vocación: no retroceder ante el dolor y la enfermedad; insistir con curiosidad, valentía e innovación en la comprensión y curación de los distintos cuadros clínicos. Todo el personal del sactor salud ha realizado la opción de no cerrar los ojos ante el dolor y sufriminento causado por las efermedades o por el simple hecho de ser seres con un cuerpo biológico.

El personal que labora en un hospital posee una vocación sobre el sufrimiento humano; un dolor y una incognita orginarias, que han decidido resolver mediante la investiación del cuerpo humano, sus misterios y horizontes de inovación en el tratamiento; han transitado del dolor y la incertidumbre a la investigación, a la pasión por la curación. Ello no exime, lamentablemnte —como en muchos campos y profesionales— que algunos de ellos vengan a menos a la vocación que los debiera animar, pervirtiendo su función

Todos los profesionistas que trabajan en un hospital (enfermería, medicina, administración, seguridad e higiene, comedor, almacenamiento) sin los cuales este no podrían exsitir, están sometidos a una dura prueba de resistencia físca y mental. Diríamos que todas ellas son profesiones de contacto. Es decir, que  involucran todo el cuerpo. Por lo tanto su desafectación deberá incluir algun elemento en cada una de estas áreas: descanso, diversión, distracción, ejericcio, condiciones laborales dignas y bien remuneradas, pero también, saberse incluir en el trabajo con curiosidad e inquietud subjetivas, mismas que animan y renuevan, con sentido y deseo, la pasión que los motivó en un primer mento a decidir emprender una carrera en áreas de la salud. Ya que el estrés no es necesariamente algo que se hace en demasía, sino la perdida del sentido y significado para cada persona, la repetición desecarnada y absurda de una rutina que en vez de dar frutos de realización, desgasta y fastidia.