Lejos, pero de verdad lejos estoy de sumarme a la legión de fans de Benito, quien ayer protagonizó el espectáculo de medio tiempo en el Súper Tazón, pero haciendo de lado mi particular gusto musical, debo rescatar lo que, creo, muchos vimos: una expresión de repudio a la política discriminatoria, racista y persecutoria de Donald Trump y de su leal Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE).
De entrada, si algún artista llega a ser invitado a dar el show del Súper Tazón, es por algo; alguna vez fueron Michael Jackson, Lady Gaga, JLo o Shakira los protagonistas y en su momento, mientras a usted o a mi nos fascinaba el espectáculo, otros más cuestionaron nuestras preferencias en el mundo de la música.
Por un momento fantaseé pensando que mientras el Conejo Malo le cantaba a Titi, Trump bailaba, torpemente claro está, desde la Casa Blanca o desde Mar-A-Lago, y que le emocionaba la participación de Lady Gaga y Ricky Martin como plus y reí a carcajada suelta; pero de vuelta a la realidad, seguramente a Donald Trump hasta el totopo con guacamole le atragantó ya que tiene nula tolerancia a la comunidad latina.
De ahí el posteo sobre la actuación de Bad Bunny en el Súper Tazón.
"Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, sobre todo para los niños pequeños que lo ven...", publicó en "X".
Poco nos pueden sorprender las reacciones del republicano. Su explosividad y sus muy variados estados de ánimo han costado hasta ahora, en las redadas del ICE, la salida de casi 3 millones de inmigrantes indocumentados, de los cuales 675 mil fueron forzadas, según el Departamento de Seguridad Nacional.
Lo que se vive en el vecino país hay que tomarlo en serio. Hoy son esos casi 3 millones de personas, en su mayoría latinas, las que se vieron obligadas a dejar la Unión Americana, pero mañana podríamos ser usted o yo, si el presidente con aires de conquistador se decidiera a invadir México, o al menos intervenir en su vida pública como lo ha hecho ya con Venezuela y como amenaza con hacer con Groenlandia.
La paranoia ha ido permeando a lo largo del continente; pareciera ser un error ser venezolano, uruguayo, argentino, panameño si no se está en su país de origen. Muchos piensan que al intentar buscar nuevas oportunidades pueden ser perseguidos y temen que su tono o timbre de voz los delate.
"Lo único más poderoso que el odio, es el amor", posteó la NFL desde su cuenta oficial en "X".
Ya lo decían en los 60s los Beatles, ese es el auténtico lema: todo lo que se necesita es amor. Sin embargo, en política, en este caso, humanitaria, es donde menos se practica.
Muy a su modo, el "conejo malo" practicó, si no el amor, al menos la paz, la unidad hispana, echándose a miles al bolso cuando, para cerrar, mencionó a todos los países latinos del continente y se hicieron tendencia en las redes sociales: Bad Bunny, Benito, #SBInolvidable, Latinoamérica, Puerto Rico, Titi.
Como ya he dicho, no comulgo con la música ni las letras del puertorriqueño; pero ya quisiera cualquier Jefe de Estado tener 100 millones de seguidores o escuchas en Spotify y otros 50 millones en Instagram, todos, orgánicos, lo que, me o nos guste o no, lo convierte en uno de los artistas más escuchados globalmente. Y si aprovecha su fama para llevar un mensaje a favor de los latinos, bienvenido sea.