Beneméritos de la educación en NL

Fue uno de los grandes innovadores y promotores de la enseñanza y la escuela pública en Nuevo León.

Fue uno de los grandes innovadores y promotores de la enseñanza y la escuela pública en Nuevo León; si bien se graduó como ingeniero topógrafo, sus amplios conocimientos en diversas disciplinas lo llevaron a convertirse en el primer benemérito de la educación nuevoleonesa.

Hace 176 años, un 5 de julio de 1850, nació en nuestra ciudad Miguel F. Martínez. Su primer oficio fue el de pintor, como su padre; luego, descubrió su interés por la música convirtiéndose en flautista y miembro de una orquesta.

Cuando las escuelas reabrieron tras la intervención francesa, fue maestro auxiliar, ayudante y colaborador de Serafín Peña.

En una época en la que el 90 por ciento de la población era analfabeta, se enfocó en dar instrucción a la gente de menores recursos económicos.

Al incursionar en el servicio público, impulsó profundas reformas educativas enfocadas en mejorar la preparación pedagógica de los maestros, contar con mejores escuelas y ampliar los planes de estudio para que las nuevas generaciones accedieran a una formación más integral.

Se sustituyó la enseñanza individual por la grupal, introdujo educación física y la formación moral; además eliminó la violencia como modo de enseñanza.

Siguiendo la tesis pedagógica de Horace Mann, considerado el padre de la escuela pública en EEUU promovió que esta fuera gratuita, laica y financiada por el estado.

Fue también escritor y periodista. Además, fundó la Academia Profesional para Señoritas, escuela pionera de la educación para mujeres en la entidad.

Junto con Serafín Peña y Pablo Livas Montemayor conformó la "Escuela Nuevoleonesa", sentando las bases de un modelo educativo que marcaría generaciones enteras.

Serafín Peña y Livas Montemayor fueron declarados también beneméritos de la educación en 1972, por parte del Poder Legislativo de Nuevo León.

Si hubo una época en la que prácticamente no había ni escuelas, alfabetización o recursos educativos ¿por qué hoy pareciera que la educación avanza en sentido contrario?

De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación, en 2026, se invierten 1.2 billones de pesos a educación, equivalente a 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), siendo el mayor presupuesto en un cuarto de siglo. Sin embargo, las universidades figuran entre las grandes perjudicadas: la reducción de recursos limita las posibilidades de que miles de jóvenes aspiren a un título profesional.

Retomando datos del Instituto Mexicano para la Competitividad, IMCO, el 66 por ciento de los estudiantes no alcanza el nivel básico de competencias en matemáticas en la prueba PISA de la OCDE.

¿Qué sigue faltando para mantener los ideales de quienes hicieron de la educación una verdadera herramienta de transformación?

Mientras el país celebra la Copa del Mundo, la educación volverá pronto a ocupar el lugar que nunca debió abandonar.

¿Qué hacen los gobiernos de hoy para estar a su altura? Y no me refiero a los uniformes y mochilas que se entregan con tintes políticos, sino estrategias para revertir el rezago educativo; mejores condiciones para la enseñanza como aulas climatizadas, clases extracurriculares de valores y ética –que parecen haber quedado en el olvido -; y la dignificación de los maestros.

Cuando se dé el último silbatazo, las aulas seguirán ahí. Y entonces sabremos si el verdadero partido por la educación volvió a perderse o si, por fin, alguien decidió jugarlo en serio.

Mantener vivo, con acciones, el ideal de Miguel F. Martínez no depende de los discursos sino de acciones capaces de devolver a la educación el lugar siempre debió ocupar: el pilar del progreso social.