Auditoría ciudadana

Sí, aunque no lo crea, ese era el San Pedro en el que crecí.

Desde hace casi medio siglo resido en el municipio de San Pedro, vivo en el mero casco y aunque es un sector de clase media, el costo de los servicios es tan alto como el de una zona residencial de clase alta.

Yo llegué a San Pedro cuando gobernaba el PRI, cuando en el mero centro, o como le dicen ahora, en el Casco Municipal había muchas calles sin pavimentar, pandillas que se daban con todo en la colonia y cuando no era sencillo querer ir a la tienda de noche porque en cada esquina había chamacos latosos que molestaban a las muchachas.

Cuando el transporte público era tan, pero tan malo, que los usuarios íbamos “ensardinados” y cuando por diversión, en el Casco  había dos cines de mala muerte.

Sí, aunque no lo crea, ese era el San Pedro en el que crecí.

Pero las cosas comenzaron a cambiar; la alternancia política rindió sus frutos y todas esas cosas que diferenciaban a los “pobres” de los “ricos”, se fueron haciendo menos evidentes porque se satisfizo cada necesidad.

Claro, sigue habiendo brechaspero en San Pedro, hasta los Fomerreyes que luego cambiaron su nombre y colonias antes irregulares hoy están al cien, tienen todos los servicios, “nada les duele”.

Cada gobernante ha tenido sus asegunes, pero hoy, el actual presidente municipal, de cara a los comicios que se avecinan, ya anda lanzando llamaradas de petate, muy al estilo de Andrés Manuel y en su momento como el gobernador, advirtiendo que lo quieren desestabilizar.

“Es probable que se presente algún incidente delictivo vistoso en búsqueda de notoriedad electoral”, dijo este viernes en un evento relacionado con la seguridad pública.

En el evento estaba presente el titular del Tribunal Superior de Justicia, Gustavo Adolfo Guerrero, quien se limitó a decirle que interponga la denuncia a que haya lugar.

Hace tres años Miguel se vendió como una opción fresca, diferente, que marcaría un referente en el denominado municipio modelo. Y ganó.

Yo no comulgo con su forma de gobernar, tan selectiva, pero no creo que tenga necesidad de descalificar desde ya, lo que aún no sucede.

Tal pareciera que el desencanto ciudadano es mucho, que no hizo el “click” que buscaba y ha recurrido a las tácticas de un Andrés Manuel o de un Bronco, en su momento.

Yo lo único que sé es que la confianza ciudadana en sus gobernantes se gana todos los días, como si todos los días fueran de campaña, de contacto constantepero con todos, sin distingos.

Ya nos tocará a usted y a mí ver lo que pasa en los 90 días de campaña y conocer el resultado de la mejor auditoría ciudadana llamada elecciones.