Recién ha comenzado la primavera en el hemisferio norte, lo cual se antojaría más que placentero, porque pudimos al fin guardar chamarras y en una semana más habrá un receso por Semana Santa, un alto en el camino para vacacionar, pasear, convivir en familia.
No obstante, las condiciones, al menos en Nuevo León, son tan peculiares, especialmente por la estrechez de agua, que no habrá albercas públicas, ni paseos en los ríos o a la Cola de Caballo.
A la escasez del vital líquido súmele usted las condiciones secas de la ciudad y los fuertes vientos que han propiciado fuertes incendios en nuestras sierras.
Al igual que las zonas boscosas, la mancha urbana no deja de tener contingencias con autos incendiados, bodegas que estallan, matorrales que arden; todo esto se solventa con la poca agua que se puede y con una gran cantidad de personas puestas y dispuestas a atender cada solicitud de auxilio.
Durante el 2020 y 2021 el mundo entero fue testigo de una pandemia que se propagó con gran velocidad y fiereza dejando a su paso una estela de muerte y de enfermos, pero también a un cuerpo médico que si bien sacó la casta convirtiéndose en héroe, también estaba agotadísimo.
Hoy, la coyuntura de los incendios forestales y urbanos me hace pensar que así como en su momento el personal médico trabajó más allá de sus fuerza, hoy, bomberos, elementos de protección civil y voluntarios, hacen lo propio para atender los más de 1,500 siniestros atendidos en lo que va de este año.
Pero este contingente de héroes 24/7 también atiende accidentes viales, fugas de gas, derrames de sustancias, rescates acuáticos, en espacios reducidos, en aguas rápidas, búsqueda y localización de personas extraviadas en las sierras acuden a reportes de rescate de mascotas, de cortos circuitos en postes de la calle, atención de partos en la vía pública.
Tan sólo Bomberos de Nuevo León cuenta con 170 apagafuegos y 30 voluntarios, más lo que aporte Protección Civil del Estado y de los municipios; quizá le parezcan muchos elementos, pero no es suficiente cuando hay mil y un reporte en el cual participar y atender.
Primero que nada, mi reconocimiento a cada uno de estos héroes y heroínas por la cantidad de vidas que han salvado o intentado salvar; por cada siniestro resuelto.
Segundo. Si bien no es el día del bombero, del rescatista o de la protección civil, todos los días deberían ser de reconocimiento hacia su labor, recordando que como usted o como yo, tienen una familia que los espera.
Y aunque no lo podamos hacer a nivel personal, sí podemos hacer conciencia y coadyuvar con su labor siendo altamente cuidadosos en nuestros paseos evitando las fogatas, no dejando utensilios que puedan hacer un efecto lupa
No es sólo un paisaje lo que se pierde cuando hay un incendio forestal; se erosiona el suelo, se dispara la emisión de contaminantes, por decir lo menos.
Las altas temperaturas apenas comienzan y de acuerdo con los vaticinios, las cosas no cambiarán mucho. Aportemos nuestro granito de arena. #TodosSomosProtecciónCivil #TodosSomosBomberos