Añoranzas del juego infantil

Es bastante habitual que en charlas con amigas y amigos contemporáneos que rondemos el quinto piso.

Es bastante habitual que en charlas con amigas y amigos contemporáneos que rondemos el quinto piso, nos gane de cuando en cuando la nostalgia de los juegos de la niñez, cuando el internet y las computadoras, era sólo parte de las historietas de ciencia ficción.

En Navidad era usual que nuestros padres y familiares nos obsequiaran juegos de mesa en los cuales participaba toda la familia, empezando por la eterna y popular lotería, pasando por los memoramas, damas chinas, serpientes y escaleras; luego llegaron juegos más elaborados como caras y gestos, el juego de los viajes y un robusto catálogo de diversión de este tipo.

Juegos que representaban menos o cero inversión pero igual se pasaban buenos ratos con los amiguitos del barrio estaban las canicas, el balero, la cuerda, el avión, el “stop”; la lista podría continuar.

Y no importa si eras diestro en el juego, lo importante era convivir  y pasarla bien, nada más.

Como por ahí se dice de manera coloquial “éramos felices y no lo sabíamos”.

El ver televisión eran los tiempos que nuestros padres nos marcaban, para dar espacio a las tareas escolares, ayudar con labores de la casa y dormir temprano.

Pues resulta que jugar es una actividad recreativa que aunque generalmente se asocia a la niñez, es importante en toda etapa del ser humano y existe una efeméride del Día Internacional del Juego, cuya finalidad es visibilizar el derecho al juego para los niños, respaldado en el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas.

El mencionado artículo resalta que los niños tienen derecho al descanso, al esparcimiento, a los juegos y actividades recreativas acordes a su edad, así como participar libre y activamente en la vida cultural y en las artes.

Qué cosa tan maravillosa que aún sin estar del todo conscientes- la información, décadas atrás, no era tan fluida como lo es hoy- nuestros padres hicieron todo eso por nosotros, cuidarnos, formar personas con valores, prepararnos para los retos de la vida.

Entre los beneficios que los estudiosos señalan respecto al juego infantil, destacan el fomento de la inteligencia, la curiosidad y socialización de los menores, además de fortalecer el  desarrollo de las funciones cognitivas y fomenta el manejo de emociones como el miedo y el enojo.

La fecha en que se celebra el Día Internacional del Juego es cada 28 de mayo, fecha que coincide con la creación de la Asociación Internacional de Ludotecas (ITLA).

De manera recurrente menciono que aunque haya una gran variedad de efemérides, lo importante es que la hagamos y vivamos todos los días del año y en el caso del Día del Juego, siempre es buen tiempo para retomar algunos que en la infancia, además de hacernos felices, podemos hoy compartir con los hijos –en el caso de matrimonios jóvenes-, o con los nietos y los sobrinos.

Quizá de entrada seamos objeto de un leve bullying pero a medida que el juego se desarrolle estoy segura que los pequeños y hasta los adolescentes se podrán olvidar un rato de las computadoras, celulares y redes sociales, para pasar un sano rato de convivencia en familia.

El juego usted lo elije, lo importante es pasarla bien pues además de convivir, provocará el desarrollo de habilidades, valores, compromiso entre las generaciones que vienen arrasando.