Activación física

Se cumplen dos años desde que se confirmó el primer caso de Coronavirus en México y Nuevo León.

Se cumplen dos años desde que se confirmó el primer caso de Coronavirus en México y Nuevo León; en estos dos años, niños y adultos hemos vivido un confinamiento que trajo como consecuencia clases a distancia, teletrabajo, pero también más reportes de violencia doméstica y poca o nula activación física. Nada que usted no sepa.

Al fin se han retomado las clases presenciales, la vida prácticamente vuelve a la normalidad o al menos a algo parecido al modo en que vivíamos en 2019.

Claro, claro, lo he reseñado ya: la movilidad es diferente, nos hemos vuelto “adictos” al mundo digital, pero con lo que no contábamos era con que se dieran por concluidas las clases de educación física en los planteles escolares.

Justo en momentos en que las y los alumnos necesitan de la activación para revertir los efectos del encierro, tanto en lo físico como en lo emocional, me queda la inquietud de si se dimensionó lo que podría venir al tomar una decisión de esta magnitud.

Por un lado viene el despido de 300 maestros que imparten las clases de deportes.

Por otro lado hay que recordar el tema de la seguridad ¿Qué tiene qué ver la seguridad en todo esto?, se preguntará usted.

Teniendo niños y jóvenes activos no habrá necesidad de que el tiempo libre lo dediquen a un ocio de esquina, un ocio que los lleve a juntarse con malas compañías que capitalizarán sus energías a formas de delinquir o de incursionar en el mundo de las drogas.

Los gobiernos municipales destinan una buena parte de su presupuesto a la construcción y rehabilitación de espacios públicos, justo para que chicos y grandes desfoguen sus energías en actividades deportivas, pero no pueden solos.

Las escuelas han servido para el scouting de futuros atletas de alto rendimiento que luego vienen a representar a los municipios o al estado en justas nacionales. Así fue como fue descubierta la gimnasta rumana Nadia Comanecci, en el patio de una escuela.

En el tema de la seguridad no todo son policías y patrullas, hay que abonar desde las escuelas con actividades que tengan a los alumnos no sólo activos, sino también felices.

Otro aspecto que se dejó de lado fue el de la salud. Hasta septiembre de 2021 México seguía ocupando el nada honroso primer lugar mundial en obesidad infantil, un auténtico problema de salud pública.

Ana Lilia Rodríguez Ventura, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM y especialista en Endocrinología Pediátrica, revela a través de la Gaceta de la UNAM que el 35 por ciento de la población escolar en el país tiene este problema.

Les caerá como balde de agua fría que saque a colación a Raúl González, director del INDE con El Bronco, quien anunció en 2019 el apoyo total al deporte social y escolar. Desgraciadamente llegó la pandemia y todo quedó en buenas intenciones, pero sonaba bastante promisorio.

Coincido con los especialistas médicos cuando dicen que a la gente no sólo se le debe decir qué comer, ya que todo buen hábito alimenticio debe ir acompañado de alguna disciplina deportiva.

Sabemos que el ejercicio mejora la función física y mental, la memoria, la sensación de bienestar, lo que sin duda tendrá a la niñez y juventud lejos de conductas antisociales.

Ojalá se recapitule en el tema. Ya es bastante incómodo que a nivel federal el deporte sea dejado de lado como para darle una estocada final en las entidades federativas.