La desaparición y lamentable deceso de Marifer y Debhani, así como la búsqueda de Yolanda nos han tenido tan “ocupados” como sociedad, que ha facilitado se “desinfle”, al menos mediáticamente, la queja un día sí y al otro también, de la falta de agua en las colonias de la zona metropolitana de Monterrey.
La estrategia emprendida por la paraestatal Agua y Drenaje para dosificar el consumo del vital líquido con cortes programados, y la búsqueda de abastecimiento desde pozos privados, dista mucho de ser tan eficiente como se pensó.
Y es que los recortes o fueron de varios días, o nunca los hubo en algunos sectores; la empresa culpa a los usuarios de ser “acaparadores” y generar un efecto negativo que lejos de disminuir, disparó los consumos.
Añada a ello la poca sensibilidad de algunas autoridades que dejan solos a sus gobernados en esta coyuntura. No necesita que yo se lo cuente, seguro algún amigo o usted mismo lo ha vivido.
Estar con pocas horas de agua al día no es tan descabellado ni tan malo, sabiéndose organizar y para ello las reinas de la casa son expertas.
Lo que no está bien es la “confianza” en que el servicio se reanudará a equis o ye hora, porque los tiempos de los habitantes metropolitanos y los de las autoridades son muy diferentes.
En algún lado leí que los directivos de AyD atribuyen esto a “errores humanos”.
El programa “Plan Agua Potable Para Todos”, inició de manera oficial el 22 de marzo, dividiendo a la mancha urbana en 7 zonas y donde el compromiso fue el recorte del servicio un día a la semana, pero en la práctica las cosas fueron diferentes.
No han transcurrido ni 50 días -48 en realidad- cuando ya este domingo, cayó un nuevo anuncio: se reducirá la presión para todos los sectores por igual durante las noches, más el día en que toca por zona el recorte.
Todo esto estaría bien, insisto, si por un lado se respetaran los horarios señalados, si las autoridades o las empresas entraran al quite con pipas donde no hay abasto y por último, pero no menos importante: que usted como yo y cada uno de nosotros, hagamos lo propio para cambiar nuestra mentalidad y ser eficientes con nuestros consumos.
Mientras la Organización Mundial de la Salud dice que el consumo promedio de agua de una persona al día es de entre 50 y 100 litros diarios, en nuestra metrópoli es de 156 litros, según dice Agua y Drenaje.
Aunque, ya sabe, también lo ha dicho la paraestatal, los sampetrinos consumen al menos 300 litros diarios; desconozco si esta numeralia se mantiene pero creo que no nos queda de otra más que cuidar lo poco que tenemos.
Según el Instituto Mundial de Recursos (WRI), al igual que la zona metropolitana de Monterrey, Guadalajara y CDMX viven estrés hídrico, pero lo que nos ocupa es lo que vivimos y sufrimos los que aquí vivimos y podemos llegar a sufrir de manera más crítica si no ponemos de nuestra parte.
Ser eficiente, consumir menos agua emprendiendo pequeñas acciones que no necesito enumerarle nos beneficia a todos, le garantizo que hasta su bolsillo se lo agradecerá.