Cargar gasolina premium y diesel nunca fue tan caro como ahora, debido a la política fiscal, coinciden analistas. A escala nacional, el precio promedio del diesel, el principal combustible del transporte de carga y pasaje llegó a 26.42 pesos durante diciembre y significa un incremento de 74 centavos frente al mismo mes de 2024.
En tanto, la gasolina roja o premium, consumida principalmente por vehículos de alta gama y con motores turbocargados o alta compresión, alcanzó los 25.80 pesos y representa un aumento de 40 centavos, de acuerdo con la información disponible en Pemex.
El director general de PetroIntelligence, Alejandro Montufar, dice que, al igual que el sexenio anterior, el objetivo del actual es evitar incrementos reales, es decir, por arriba de la inflación, meta que ha sido cumplida.
Expone que el abaratamiento de importaciones de Pemex permite que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) recupere su función recaudatoria.
"Se ha abandonado gradualmente la política de estímulos generalizados mediante el IEPS y se normalizó el componente fiscal dentro del precio final del combustible", comenta.
"La política de combustibles resultó eficaz al absorber el choque externo en los precios de las gasolinas, ya que en el periodo 2018-2024, en términos reales, en pesos de 2018, la magna promedió 17.2 pesos por litro en 2018 y 16.7 durante 2025", destaca en entrevista con EL UNIVERSAL.
Indica que los incrementos de las gasolinas magna y premium en ese periodo, de 22% y 20%, respectivamente, se ubicaron por debajo de la inflación general acumulada entre diciembre de 2018 y diciembre de 2025, que fue de 38%.
La gasolina premium y el diesel no han bajado en términos nominales, es decir, incluyendo la inflación, pero la magna disminuyó a partir del acuerdo entre Pemex, el gobierno federal y empresarios para topar el precio en 24 pesos, cuya firma se llevó a cabo hace un año.
Los registros de Pemex muestran que la gasolina regular, la más consumida en el país, tuvo un precio de 23.61 pesos en diciembre, 38 centavos menos que un año atrás y tras alcanzar un pico de 24.27 en enero de 2025.
"La expectativa es observar disminuciones en el mediano plazo. Sólo hay que esperar a que se pague el préstamo que fue necesario para evitar que los incrementos internacionales se reflejaran en mayores precios para los consumidores en meses previos", expone Alejandro Montufar.
El socio de Marcos y Asociados, Luis Miguel Labardini, agrega que los precios de referencia de los combustibles son internacionales y se ajustan según los costos, principalmente por la cotización del crudo.
"El IEPS es un amortiguador que sube su tasa cuando las cotizaciones internacionales están bajas, para maximizar la recaudación sin que haya una gran volatilidad en el precio, de modo que en México no se ven reflejadas las reducciones que se observan en otras partes del mundo, como en Estados Unidos", señala.
"No creo que veamos algún día una reducción significativa en los precios. En el caso de México, las necesidades fiscales del gobierno, y la práctica de equilibrar los precios para evitar la volatilidad de corto plazo, va a implicar que cada vez que bajen los precios, el gobierno federal va a subir la tasa del IEPS, y el precio se va a mantener sin bajar", agrega.