Aunque algunos estados cuentan con Centros de Resguardo Temporal de cadáveres, la mayor parte del país no tiene Centros de Identificación Humana ni Panteones Forenses. Esto se traduce en la crisis de identificación forense que atraviesa México, donde no hay un registro adecuado de las personas fallecidas no identificadas, advirtió el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD).
Lamentó que tampoco hay una base de perfiles genéticos homologada, por lo que las familias deben dejar muestras de ADN en los estados donde creen que podría encontrarse su familiar desaparecido. Y los equipos de los servicios periciales no cuentan con peritos certificados y, en muchos casos, no se realizan confrontas genéticas de forma oportuna y efectiva.
Lo anterior ocasiona que las y los familiares busquen por años a familiares desaparecidos que en realidad fallecieron o fueron asesinados y sus cuerpos están bajo el resguardo de las fiscalías, quienes en ocasiones, desconocen en qué fosa común fue inhumado dicho cuerpo, lo que profundiza el drama humano de las desapariciones y agota las posibilidades de identificación de las víctimas.
A la fecha no se cuenta con un número total proporcionado por las instituciones sobre el número de restos humanos que se deben identificar. Las cifras que públicamente se manejan es la que han proporcionado las familias de 52 mil personas fallecidas sin identificar. Por tanto, indicó, es incierto el número de restos sin identificar que existen en el país.
Agregó que las iniciativas para generar capacidad de identificación de restos humanos propuestas por el Gobierno Federal, que fueron el Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense (MEIF) y el Centro Nacional de Identificación Humana (CNIH), fracasaron y en la actualidad no se cuenta con capacidad para atender la enorme tarea de la identificación humana.