La violencia contra la niñez y adolescencia en México continúa siendo crítica. Entre enero y noviembre de 2025, mil 991 niñas, niños y adolescentes fueron víctimas de homicidio y se reportaron 58 feminicidios de niñas y mujeres adolescentes, lo que equivale a un caso cada cinco días y medio, destaca el Balance Anual 2025 de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).
En materia de desapariciones, se registraron 10 mil 684 reportes de niñas, niños y adolescentes como desaparecidos, de los cuales 2,850 continúan sin ser localizados, lo que representa un aumento del 30% respecto a 2024.En 2025, la violencia armada tomó también la vida de 565 niñas, niños y adolescentes, quienes murieron por homicidio con arma de fuego.
Redim alertó sobre la normalización de esta violencia en los territorios y el impacto de las estrategias de seguridad en la vida cotidiana de la niñez y adolescencia.
El documento también reconoce algunos avances, en casos como el homicidio, feminicidio o migración, pero también visibiliza otras violencias graves en las mismas agendas, como la trata de personas, con 278 niñas, niños y adolescentes identificados como víctimas, el reclutamiento forzado por grupos delictivos y el secuestro, con 56 casos registrados en conflicto con la ley penal en 2025.
"Todas estas violencias afectan de manera desproporcionada a niñas, niños y adolescentes indígenas, migrantes, mujeres y a quienes viven en contextos de pobreza y exclusión", señaló la organización.
Redim reiteró su llamado al Estado mexicano para fortalecer el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), atender de manera urgente la crisis de violencia y garantizar que la niñez y adolescencia sea una prioridad real en la agenda gubernamental.
Además, el informe advierte que la mayoría de estos casos ocurre en entidades con altos niveles de presencia del crimen organizado y una débil capacidad institucional para prevenir y sancionar la violencia, lo que incrementa el riesgo para niñas, niños y adolescentes que crecen en estos entornos.
La falta de acceso a servicios básicos, educación y espacios seguros agrava su vulnerabilidad.Redim subrayó que la impunidad sigue siendo un factor clave en la repetición de estas violencias, ya que muchos de los delitos cometidos contra la niñez no llegan a investigarse ni a sancionarse.
Esta situación, advirtió, envía un mensaje de tolerancia social hacia la violencia y perpetúa ciclos de abuso que afectan el desarrollo integral de las víctimas.
En el caso de las desapariciones, la organización alertó sobre la insuficiencia de mecanismos de búsqueda especializados para niñas, niños y adolescentes, así como la falta de coordinación efectiva entre autoridades federales y estatales.
Señaló que, en muchos casos, las primeras horas tras la desaparición no se aprovechan de manera adecuada, reduciendo las posibilidades de localización con vida.
El balance también destaca el impacto psicológico y emocional que la violencia tiene en la niñez sobreviviente, incluyendo trastornos de ansiedad, depresión y afectaciones en el rendimiento escolar. Redim insistió en la necesidad de fortalecer los servicios de atención integral y acompañamiento a víctimas, con un enfoque de derechos y perspectiva de infancia.
Finalmente, la organización llamó a que las políticas públicas de seguridad incorporen de manera transversal la protección de niñas, niños y adolescentes, priorizando la prevención, la reconstrucción del tejido social y la inversión en programas comunitarios. "Garantizar una infancia libre de violencia no puede seguir siendo un discurso, debe traducirse en acciones concretas y presupuestos suficientes", concluyó.