En todo el país, miles de mujeres salieron ayer a marchar para exigir el fin de los feminicidios, de la violencia machista y de los abusos sexuales, y para reclamar el respeto a sus cuerpos y a sus derechos.
En el Día Internacional de la Mujer, estudiantes, jóvenes trabajadoras, madres de familia con sus hijas pequeñas y abuelas unieron sus voces a las de madres buscadoras. Todas tomaron las calles de decenas de ciudades con pancartas y exigiendo justicia por las que ´ya no están´.
Miles de mujeres condenaron al Estado por negar el acceso a la justicia a las familias de las mujeres víctimas de feminicidio; al Poder Legislativo, por su renuencia a despenalizar el aborto, y al Poder Judicial, por dilatar los procesos en casos de violencia vicaria.
El bloque negro realizó pintas con consignas y exigencias de justicia en una iglesia católica y varios edificios públicos. Al llegar al zócalo encontraron el Palacio de Gobierno amurallado, por lo que arrojaron bombas molotov.
En Culiacán, Sinaloa, recordaron que suman ya 19 mujeres asesinadas en lo que va del año. Contingentes iniciaron la marcha cargando un ataúd y abriéndose paso al son de un tambor, rumbo al Palacio de Gobierno.
En Cuernavaca, Morelos, la movilización estuvo marcada por los feminicidios de Kimberly y Karol, ambas estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), asesinadas en las últimas semanas. En Ciudad Victoria, Tamaulipas, la consigna fue "¡Justicia para las doctoras!", en apoyo a las dos médicas residentes, quienes el 30 de diciembre de 2025 fueron víctimas de una agresión sexual en el Hospital Infantil de Tamaulipas.
En Tapachula, Chiapas, con voz entrecortada, jóvenes adolescentes y mujeres adultas, denunciaron abusos sexuales y violencia que sufrieron por parte de familiares y parejas en alguna etapa de sus vidas, pero que por miedo y vergüenza callaron.
En Hidalgo, el colectivo feminista Aquelarre Cihuacóatl hizo una campaña digital con imágenes de monumentos y espacios públicos intervenidos con consignas como "Ni una más" y "Nos queremos vivas". Denunciaron que una pared pintada suele provocar más indignación que cientos de mujeres violentadas cada año.
Movimientos similares se realizaron en ciudades de Guanajuato, Veracruz, Guerrero, Quintana Roo, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Jalisco, Baja California, Sonora, Tabasco, Michoacán, Zacatecas, Chihuahua, Nuevo León, entre otros estados.

