El Tren Interoceánico registró su segundo descarrilamiento en menos de un año en la Línea Z, en Oaxaca, en medio de un fuerte recorte presupuestal. Entre 2025 y 2026, la Secretaría de Hacienda redujo más de 90% los recursos destinados a la operación y conservación de la infraestructura ferroviaria, al retirar 43 mil 463 millones de pesos de los 48 mil 174.5 millones aprobados por el Congreso.
Aunque el proyecto fue presupuestado originalmente en 20 mil millones de pesos, su costo final superó los 62 mil millones. En 2025, Hacienda dejó disponibles apenas 3 mil 766 millones de pesos y redujo a 544 millones el gasto para conservación de la infraestructura, además de eliminar recursos para el desarrollo regional del Istmo de Tehuantepec.
El primer descarrilamiento ocurrió el 28 de diciembre de 2025 en el mismo tramo entre Nizanda y Chivela, donde murieron 14 personas y más de un centenar resultaron heridas. La Fiscalía General de la República concluyó que el accidente fue provocado por exceso de velocidad, aunque también se reportó falta de presupuesto para labores de mantenimiento.
En 2026 continuaron los recortes, al reducirse el presupuesto autorizado a sólo 918 millones de pesos, con inversión nula para modernización de la infraestructura ferroviaria. La madrugada del 15 de julio volvió a descarrilar un tren de carga en el mismo punto; en esta ocasión no hubo personas lesionadas ni daños a las comunidades cercanas, informaron la Secretaría de Marina y el Corredor Interoceánico.