Bajo la consigna "México no es el basurero de SpaceX", integrantes de la asociación de conservación ambiental Conibio Global realizan protestas pacíficas en Playa Bagdad, ubicada en Matamoros, Tamaulipas.
La organización se posiciona en contra de los residuos espaciales que la empresa tecnológica estadounidense ha dejado en aguas nacionales. De acuerdo con las denuncias en redes sociales expresadas por Elías Ibarra Rodríguez, activista de la ONG dedicada a la protección de tortugas marinas y delfines, la corporación ha explosionado tres propulsores en dicha zona de la costa mexicana.
El integrante de la organización ecologista señala que el objetivo de su presencia es "evitar que el propulsor sea explotado en México", explicando que la presencia de vidas humanas obliga a la compañía a redirigir los módulos.
Para precisar cómo afectan los componentes metálicos, plásticos y restos de combustible en el agua de mar, las investigaciones oceanográficas de la UNAM y las advertencias medioambientales de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) detallan los daños puntuales a la vida marina