La diputada Claudia Rivera Vivanco (Morena) propuso conmemorar el Día Nacional del Mole el 7 de octubre de cada año, con el objetivo de saldar una deuda histórica con la cultura y el patrimonio gastronómico del país.
La iniciativa señala que el mole, como parte de la gastronomía mexicana, es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde 2010.
En ciudades como Los Ángeles, California, el platillo cuenta con una efeméride oficial desde hace más de una década.Sin embargo, en México aún no existe un reconocimiento oficial, pese a que iniciativas similares fueron presentadas en 2018 y 2022, sin prosperar en el Congreso.
"Resulta imperativo que, si en el extranjero ya se honra este baluarte culinario, México formalice su protección y promoción a través de una fecha que convoque a la unidad nacional y al orgullo por nuestras tradiciones", refirió Rivera Vivanco.
La exposición de motivos destaca que el mole es resultado de un proceso cultural largo y meticuloso, que beneficia directamente a productores de chiles, especias y semillas de diversas regiones del país.
Con más de 50 variedades registradas, desde los siete moles emblemáticos de Oaxaca hasta el histórico mole poblano, cuyo origen se atribuye al Convento de Santa Rosa de Lima, este platillo representa un factor de cohesión social y un atractivo para el turismo nacional e internacional.
La legisladora subrayó que la declaratoria permitiría impulsar actividades culturales, ferias gastronómicas y acciones de promoción que fortalezcan la economía local, especialmente en comunidades tradicionales dedicadas a su elaboración.
Añadió que el reconocimiento oficial contribuiría a preservar recetas ancestrales y técnicas transmitidas de generación en generación, frente a los riesgos de la estandarización industrial.
Finalmente, Rivera Vivanco sostuvo que instituir el Día Nacional del Mole no implicaría costos adicionales para el erario, sino que funcionaría como una herramienta simbólica y cultural para reafirmar la identidad mexicana y proyectar al país como referente gastronómico a nivel mundial.
Además, la propuesta destaca que el mole no solo es un platillo emblemático, sino una expresión viva de la diversidad cultural del país, ya que su preparación varía según la región, los ingredientes locales y las tradiciones comunitarias.
Cada versión refleja la historia, el mestizaje y los saberes ancestrales de los pueblos que lo elaboran.
La diputada señaló que la declaratoria también podría fortalecer la denominación de origen y el reconocimiento de cocinas tradicionales, así como incentivar políticas públicas orientadas a la protección de insumos nativos y a la capacitación de cocineras y cocineros tradicionales, considerados guardianes del patrimonio culinario nacional.
La iniciativa fue turnada a comisiones para su análisis y dictaminación, donde se evaluará su viabilidad y alcances.