Con una votación de 321 votos a favor, 112 en contra y una abstención de la exministra Olga Sánchez Cordero, se aprobó la lista de mil 412 candidatos que competirán por cargos de ministras y ministros, magistradas y magistrados del Tribunal Electoral, magistradas y magistrados del Tribunal de Disciplina Judicial, así como juezas y jueces de Distrito.
Esta decisión, que marca un paso importante en la renovación del Poder Judicial de la Federación, desató la molestia de la oposición, que señaló la inclusión de figuras cercanas al gobierno de la 4T, como el exprocurador capitalino Bernardo Bátiz y la consejera jurídica María Estela Ríos, y dejó fuera a otros nombres conocidos como Marisela Morales, exprocuradora con Felipe Calderón, y el panista Roberto Gil Zuarth.
Durante las discusiones previas a la votación, la diputada Laura Ballesteros, de Movimiento Ciudadano (MC), expresó su descontento con la reforma al Poder Judicial. Criticó duramente a Morena y sus aliados, acusándolos de convertir al Poder Judicial en una "empresa de familiares", con el exministro Arturo Záldivar ganando más poder que la misma Presidenta de la República.Por otro lado, Reginaldo Sandoval, coordinador del Partido del Trabajo (PT), celebró lo que calificó como un "día histórico" para México, destacando la singularidad del proceso que, según él, le otorga a la ciudadanía la posibilidad de elegir a sus futuros ministros, magistrados y jueces, permitiendo la participación activa de los mexicanos en el proceso judicial.
Desde el Partido Verde, Liliana Carbajal destacó la relevancia histórica de esta elección extraordinaria, asegurando que este proceso contribuirá a mejorar la impartición de justicia en el país, permitiendo a los mexicanos acceder a una justicia más pronta y expedita.
Sin embargo, desde el Revolucionario Institucional, Arturo Yáñez arremetió contra la reforma, calificándola como un desastre.
Aseguró que Morena busca imponer su idealismo sobre todo el pueblo de México y advirtió que, si continúan por este camino, podrían llegar a cambiar el nombre de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por "Corte del Desastre o Filial de Morena". Rechazó la sumisión de poderes y el desmantelamiento de las instituciones democráticas.
Finalmente, Eva María Vázquez, del Partido Acción Nacional (PAN), también cuestionó la reforma, preguntándose desde cuándo la justicia se había convertido en un "juego de azar".