Mbappé y la sombra de Messi

Con esos dos tantos alcanzó los 58 goles con Francia en 99 partidos y dejó atrás a Olivier Giroud,

Kylian Mbappé descubrió en una sola tarde una de las leyes más antiguas del fútbol. No basta con jugar bien, ni siquiera con hacer historia. A veces también hay que elegir el día. El francés firmó ante Senegal una actuación para ocupar todas las portadas, pero cometió la mala fortuna de hacerlo unas horas antes de que Lionel Messi decidiera recordar al mundo quién sigue siendo el dueño de los focos.

Últimamente, cuando sonríe Mbappé, algo sucede. Vive una paradoja extraña: dos temporadas rebosantes de goles y, sin embargo, una vitrina vacía. Desde que aterrizó en el Real Madrid ha disputado seis títulos y no ha levantado ninguno. Sus 86 aciertos en el conjunto blanco han impresionado a muchos, pero el futbol tiene una vieja costumbre: los números deslumbran, los trofeos consagran. Y a Mbappé le faltaba eso.

Por eso su estreno en el Mundial tenía algo de examen. Necesitaba una de esas tardes que sirven para silenciar a los críticos y abrir caminos. El torneo que conquistó en Rusia 2018 y que Messi le arrebató en la inolvidable final de Catar 2022 volvía a presentarse ante él como una oportunidad de reafirmación.

Pero Mbappé tiene algo de los grandes delanteros de siempre: puede desaparecer durante una hora y decidir un partido en minutos. Ignoró el ruido, despertó a tiempo y firmó un doblete que rompió el encuentro. El segundo gol, un cañonazo desde muy lejos ya en el tiempo añadido, encendió el estadio y derribó varios registros históricos.

Con esos dos tantos alcanzó los 58 goles con Francia en 99 partidos y dejó atrás a Olivier Giroud, autor de 57 en 137 encuentros, para convertirse en el máximo goleador de la historia de la selección francesa.

Y entonces apareció Messi. Sólo él podía desplazar el foco cuando parecía definitivamente fijado sobre Mbappé. Nada más saltar al césped escribió una línea más en la historia: se convirtió en el primer futbolista en disputar seis Mundiales. 

Con casi 39 años firmó una de esas actuaciones que alimentan la leyenda. Gol tras gol, fue ocupando el escenario hasta dejar a Mbappé en segundo plano.

El primero llegó en el minuto 17, con un disparo desde 21 metros que alcanzó los 109,4 kilómetros por hora. El segundo, a placer, aprovechando un rechace de Luca Zidane. Y el tercero, con un remate desde fuera del área ajustado al palo. Los focos cambiaron de dueño.

En apenas 90 minutos volvió a superar a Mbappé en la clasificación histórica de goleadores mundialistas. También alcanzó a Miroslav Klose, que hasta este miércoles encabezaba la lista con 16 tantos. Y, de paso, renovó la ilusión de toda Argentina, que ya sueña con una segunda estrella consecutiva.

Por más que Mbappé pudo haber brillado el pasado martes, la luz de Messi volvió a opacarlo, esta vez, ensombreciendo un día que pudo ser más grande para el francés.