Es Messi, el máximo goleador histórico en los mundiales

La Albiceleste se impuso 2-0 ante Austria con dos goles de Lionel Messi y confirmaron su estancia en la ronda de dieciseisavos.

ESTADOS UNIDOS.- Leo Messi no faltó a su cita con la historia. Anotó dos goles para llegar a 18 y convertirse en el máximo anotador en la historia de los Mundiales, por encima del alemán Miroslav Klose, que llegó a marcar 16.

Y con ello, colocó a Argentina en 16vos de final con el triunfo de 2-0 sobre Austria, que a su vez tendrá que esperar por su boleto hasta el cierre de la fase de grupos.

Ni la falla de un penal a los 9 minutos ofuscó el temple del astro argentino. Messi y Argentina cumplieron con el pronóstico, por más que pudiese asustar la pretendida presión asfixiante de los centrouropeos, que al final fue menos.

Ganó Lionel Scaloni la batalla táctica a Ralf Rangnick. Y ganó Messi de nuevo la partida a los que no le conceden el título de mejor de la historia.

Tuvo pronto la oportunidad de demostrarlo, porque a los tres minutos Stefan Posch, que jugó con una férula protectora de la mándibula, rota ante Jordania, cometió penalti sobre Lautaro, señalado por el árbitro tras revisión en el VAR. Sin embargo, no acertó Messi, que trató de lanzar demasiado ajustado al palo izquierdo del meta austríaco.

A punto de cumplir 39 años, el '10' suple con sabiduría el desgaste físico. Ya no necesita grandes carreras, acelera en 10 metros y con eso le basta para sembrar el pánico, porque siempre aparece en el lugar preciso.

Eso le permitió plantarse en el área solo en dos ocasiones, desbaratadas en ambos casos en el último momento por David Alaba. A la tercera no perdonó, entró desde una segunda línea mientras reculaba la defensa austríaca, esperó el pase atrás de Facundo Medina y la envió con el interior a la red. Un gol para la historia, otro récord que anotar al mejor.

El tanto desactivó un plan austríaco que nunca llegó a funcionar del todo. La 'manada de lobos' en que ha convertido Ralf Rangnick a su equipo cada vez que pierde el balón, perdió eficacia frente al esquema de Scaloni. Nada de posesiones largas, sino vértigo. Llegar al área rival con la mayor rapidez posible, para explotar la velocidad de Lautaro, de nuevo titular por delante de Julián Álvarez, y el ingenio de Messi.

No perdió muchos balones Argentina en su campo y Emiliano Martínez vivió tranquilo todo el primer tiempo.

No le llegó a Austria con su despliegue físico para tratar de equilibrar el marcador y Lionel Scaloni pudo probar la amplitud de su plantilla. Dar minutos a Julián Álarez, de momento con un papel residual en el equipo, y comprobar la recuperación de Nicolás Tagliafico.

Todo perfecto, para que Messi anotara el segundo para aumentar la euforia de una grada entregada, para lanzar a una selección argentina que muestra argumentos para pelear por su segunda estrella, que se muestra como un conjunto compacto y tiene al mejor de todos.

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