Una de las imágenes que más ha llamado la atención en el arranque de la Copa del Mundo ha sido la de la afición japonesa limpiando las gradas tras cada partido, un gesto tan inesperado como admirable que, rápidamente, dio la vuelta al mundo.
Los seguidores nipones, que han acompañado a su selección para disputar el histórico partido número 1000 de las Copas del Mundo ante Túnez en Monterrey, han dejado claro que su compromiso no termina con el silbatazo final.
Los aficionados solicitaron al gobierno local un total de 10 mil bolsas de basura, una petición que fue bien recibida e incluso superada por las autoridades, que decidieron apoyar la iniciativa.
Antes del encuentro, ya era posible observar a grupos de seguidores japoneses repartiendo las bolsas entre ellos, y también compartiéndolas con aficionados mexicanos que se sumarán al esfuerzo.
La escena no solo refleja la disciplina y valores de la cultura japonesa, sino que también ha generado un efecto contagio en los mexicanos, quienes han mostrado su amor por la cultura japonesa en caravanas rumbo al inmueble.