ESTADOS UNIDOS.- Tras el susto y la esforzada victoria ante Cabo Verde, Argentina busca disipar cualquier duda sobre su condición como una de las favoritas con una victoria ante Egipto en su cruce de octavos en Atlanta, una cita que además deparará un duelo entre el astro argentino y Mohammed Salah, en el que podría ser el último Mundial de ambos capitanes.
La albiceleste saltará a la cancha en busca de un pase más cómodo en comparación con la montaña rusa que le supuso el encuentro de Miami con los caboverdianos, a los que doblegó en la prórroga después de que le igualaran en dos ocasiones.
La 'Messi dependencia', junto con cierta parsimonia defensiva exhibida en Miami, ha sido una de las principales críticas vertidas sobre el conjunto que dirige Lionel Scaloni, que aterrizó en EE.UU. con la intención de levantar su cuarta Copa del Mundo y que en Atlanta buscara una victoria que certifique su candidatura y su condición de equipo capaz de disputarle el título a la favorita Francia en una hipotética final.
El cansancio será también un factor a tener en cuenta, especialmente en lo que se refiere al '10' argentino, que a sus 39 años tuvo que afrontar 120 minutos en el horno que fue Miami el pasado viernes.
En situación parecida llega Egipto, que tuvo que esperar hasta los penaltis para deshacerse de Australia en los dieciseisavos de final tras un empate 1-1, y que anda aún más preocupada por la condición física de Salah, que después de hacerse daño en los isquiotibiales en el último partido de la fase de grupos jugó todo el encuentro ante los 'socceroos'.
Los servicios médicos de Los Faraones siguen de cerca la condición física del ya exjugador del Liverpool, que tras el tanto que le anotó en este Mundial a Nueva Zelanda está a uno solo de igualar el récord histórico de goles en la selección, en posesión precisamente de su entrenador y exdelantero Hossam Hassan.
Contar con la presencia del mejor jugador egipcio de todos los tiempos sobre el césped en esta cita histórica se considera en Egipto un factor clave, teniendo en cuenta que la del martes se ve como la última gran oportunidad para que la generación de Salah deje su impronta en un escenario global que esté a la altura de sus vitrinas en el ámbito continental (es el equipo con más Copas Africanas de Naciones, siete).
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