Aunque históricamente Nuevo León fue conocido como tierra sin sismos, no es así.
De acuerdo a Juan Carlos Montalvo Arrieta, doctor en sismología y académico de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Nuevo León, la entidad sí es tierra sísmica.
Los últimos años la actividad sísmica se ha intensificado con más de 300 temblores, principalmente de 2013 a la fecha.
Ante tal situación, los expertos no descartan que el área metropolitana se vea afectada.
El mapa de sismos divide a México en cuatro zonas: Zona A, Zona B, y Zona C, todas de bajo registro sismológico, contrario a la Zona D, en donde se presentan mayor número de sismos y de magnitud considerable, perteneciendo Nuevo León a la zona A de acuerdo a el Servicio Sismológico Nacional (SSN) que forma parte del Instituto de Geofísica de la UNAM.
Asimismo, el comportamiento telúrico en Nuevo León muestra alzas y bajas considerables, entre un año y otro, registrando en el reporte anual del 2023 un total de 81 sismos, mientras que en el reporte de 2024 se reportaron 38 sismos.
"Nuevo León, sí es tierra de sismos, en nuestro país existe una zonificación sísmica. La primera área es la Zona A, que corresponde a una baja actividad de sismos, y es a la que pertenece Nuevo León", explicó el especialista.
Montalvo Arriesta advirtió que, ante el comportamiento telúrico irregular, Nuevo León se encuentra bajo estudio, pues la magnitud de sus sismos se está incrementando.
El especialista, puntualizó que la documentación de sismos en la entidad es muy pobre para confirmar o descartar que los sismos provoquen consecuencias en la infraestructura de la zona metropolitana.
"Nuestro registro histórico es muy pobre y no documentó un evento de esa naturaleza. Por eso de manera general en muchas ocasiones el ser de baja sismicidad, hay personas que los confunden con una zona asísmica o sin terremotos", expuso el experto.
"Pero no es cierto, sí hay terremotos, pero de una magnitud pequeña y su frecuencia es baja. Desde que se instaló la estación sismológica, ha incrementado en Nuevo León el número de sismos, y las magnitudes pasaron desde sismos de magnitud 2, a sismos de magnitud 5".
Xyoli Pérez Campos, responsable del SSN, habló de la necesidad de un centro de esta naturaleza no solo para monitorear la actividad sísmica de Nuevo León y del noreste mexicano, sino porque también sería un centro alterno al de la Ciudad de México en caso de una eventualidad.
"Necesitamos apoyo para garantizar la operación 24/7 y proveer a las autoridades y a los usuarios información oportuna de cuando ocurra un sismo. Nuevo León se encuentra en una posición estratégica, porque a pesar de la creencia de que no tiembla ahí, sí existe sismicidad frecuente", señaló Pérez Campos.
Hay que recordar que, hace algunos años se presentó el proyecto para la creación del Centro de Investigación y Desarrollo en Sismología (CIDS) en el municipio de Linares, Nuevo León.
Este proyecto surgió de la colaboración con otras instituciones del país como el Servicio Sismológico Nacional (SSN) y el Instituto Mexicano del Petróleo en el marco de los fondos SENER-CONACYT, sin embargo, en la actualidad el plan se encuentra detenido por otro recorte presupuestal del Gobierno de la República.
De acuerdo a información que se proporcionó se requerían 55 millones de pesos para la construcción de un edificio de mil 820 metros cuadrados, su acondicionamiento, instalaciones eléctricas, equipo de cómputo y audiovisual, mobiliario, instalación de estaciones de monitoreo y mantenimiento, entre otros rubros.
Anteriormente se presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Protección Civil para que se implemente un Sistema de Alerta Sísmica Temprana en Nuevo León, esto con el objetivo de salvaguardar vidas humanas y reducir pérdidas materiales ante temblores.
Dicho sistema permitirá detectar de manera oportuna los movimientos sísmicos y alertar a la población para que adopte medidas preventivas.
Asimismo, detalló que la implementación del sistema correrá a cargo del Estado y los Municipios en coordinación con Protección Civil.
Se trata de un conjunto de instrumentos tecnológicos, protocolos y mecanismos de comunicación que detectan oportunamente movimientos sísmicos y emiten una alerta inmediata para que la población, autoridades y sectores estratégicos adopten medidas preventivas y de protección..
Por último, urgieron a que las autoridades de Nuevo León implementen protocolos claros de prevención y seguridad sísmica, así como medidas de capacitación, simulacros, y una regulación de la construcción de nuevos edificios, adaptados a las normativas sísmicas.
