Un hombre fue ejecutado ayer frente a un negocio de materiales reciclables, en el Barrio de la Industria, Ciudad Solidaridad, al poniente del municipio de Monterrey.
Los agresores, según las indagatorias, fueron al menos tres hombres que tras los hechos lograron darse a la fuga por las calles del sector, antes de que llegaran las autoridades.
El reporte de la ejecución se realizó alrededor de las 12:20 horas, en calle Financiera 220 cerca de su cruce con De la Industria, en el Barrio de la Industria.
La persona fallecida fue identificada como Mario Alberto Palacios Cruz, quien contaba con 48 años de edad.
Una vez que se hizo el reporte de la agresión, al lugar arribaron en primera instancia elementos de Fuerza Civil, así como paramédicos, y al ser revisada la persona se percataron que ya no contaba con signos vitales, por lo que la zona quedó resguardada.
En el sitio se estableció que la víctima presentaba impactos de arma de fuego, mismos que le dieron tras forcejar con varios hombres, según las indagatorias.
Dentro de la inspección, en el lugar se localizó un casquillo y dos municiones de arma corta calibre 9 milímetros, entre otras evidencias.
Elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones arribaron al lugar de los hechos para tomar conocimiento y comenzar las indagatorias, además arribó el personal del Instituto de Criminalística y Servicios Periciales de la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León.
En el lugar no se estableció si el ahora occiso era el propietario del local o había acudido al mismo a dejar material.
La Policía se entrevistó con diversos testigos de los hechos, de los que algunos señalaron como responsables a dos hombres, aunque otros mencionaron que eran tres.
El cadáver fue revisado por el personal de Criminalística y Servicios Periciales de la Fiscalía de Justicia, para luego, una vez que dio fe el agente del Ministerio Público lo trasladaron al Anfiteatro del Hospital Universitario para la autopsia correspondiente.
Las autoridades realizaron recorridos por el sector para tratar de ubicar a los agresores, sin poder hacerlo.