Patenta profesor Tec proceso para alimentos

Daniel Jacobo, profesor del Tec Guadalajara, obtuvo patente por crear procedimiento que usa desperdicios de comida y genera antioxidantes para la industria.

El procedimiento para reducir desperdicios de frutas y vegetales para que puedan convertirse en suplementos alimenticios, creado por Daniel Jacobo, investigador del Tec en Guadalajara, obtuvo la patente del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI).

La innovación del proyecto liderado por el académico de la Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) del Tec provee una metodología alternativa a la ingeniería genética para manipular frutas y hortalizas.

Consiste en el manejo de los tejidos vegetales para modificar su metabolismo y hacer que generen compuestos antioxidantes que ayudan a prevenir distintos tipos de enfermedades.

La investigación fue patentada recientemente y se aplicaría a desperdicios de frutas y vegetales, para que después se puedan aprovechar industrialmente.

En particular, a los compuestos potenciados con este proceso, se les han atribuido propiedades que previenen o ayudan a tratar la diabetes, obesidad, hipertensión y cáncer.

Reemplazar ingeniería genética

La patente es un proceso en el que se emplean tratamientos físicos; es decir, manipula la temperatura, tiempo de almacenamiento y tipo de corte del alimento.  

“Principalmente trabajamos con la papa”, mencionó Jacobo. “La rallas, y al cortarla, el tejido está vivo y sigue con su actividad metabólica; se estresa y, como respuesta, el vegetal comienza a producir compuestos antioxidantes.

“Es como torturar a los vegetales para que empiecen a producir compuestos que defiendan al tejido sobre eso que le estamos haciendo”, explicó.

 Según el almacenamiento del tejido será el tipo de compuesto que se va a acumular: 

-Ácido clipto-clorogénico.- Posee acción antioxidante y antiinflamatoria

-Ácido neo-clorogénico.- Con capacidad para quemar grasas

-Ácido clorogénico.- Con actividad antioxidante

“Entonces si lo almacenamos a 20 grados va a acumular un isómero diferente a si lo almacenáramos a 0 grados. Si dura 140 horas, se va a hacer presente un isómero diferente en contraste a si lo dejamos más o menos tiempo”, dijo el investigador.

Así, agregó, se logra la acumulación de isómeros muy específicos del ácido clorogénico al usar sólo ingeniería metabólica en las plantas sin manipularlas genéticamente.

“Lo empleamos como una alternativa a la ingeniería genética, porque hacemos estos tratamientos de estrés abiótico cuando el cultivo ya se cosechó”, detalló.

Investigación para mejorar la salud

Esta labor fue realizada en conjunto con Ana Mariel Torres, como parte de su tesis de maestría, bajo la supervisión del profesor Daniel Jacobo y en colaboración con Luis Cisneros Ceballos, de la Universidad Texas A&M.

El académico afirmó que esta iniciativa crea un uso a la comida considerada como desperdicio, para generar compuestos que ayuden a mejorar la salud de los mexicanos.

“Es un uso alterno a los cultivos que ya no cumplen con los estándares de calidad… Es benéfico para los agricultores y para los productores de alimentos en el país”, comentó. 

“El tejido que está estresado con una concentración muy elevada de los compuestos se puede usar como ingrediente en alimentos o se pueden extraer los compuestos y hacer suplementos alimenticios”, precisó Jacobo.

"Es una satisfacción muy grande. Es un aval de que la investigación es innovadora y tiene actividad inventiva”.- Daniel Jacobo.

Innovación en la ciencia

“Que pase por todos los procedimientos de solicitud que tienen en el IMPI y que te la otorguen es una satisfacción muy grande. Es un aval de que la investigación es innovadora y tiene actividad inventiva”, afirmó.