Eric Hágsater buscó desde joven que su nombre y apellido fuera reconocido en la industria farmacéutica, por lo que desde los 14 años se involucró en la empresa CHINOIN, donde, tras décadas de trabajo, llegó a ocupar el cargo de presidente.
A la par de que iba sembrando su camino en el mundo empresarial, Hágsater cultivó desde muy pequeño una pasión poco común para empresarios, pero familiar para los científicos: las orquídeas.
Hoy, a sus 80 años, el Ingeniero Químico Administrador por el Tecnológico de Monterrey, ha descrito y descubierto más de mil especies de orquídeas, convirtiéndose en un referente científico mundial, particularmente en el género Epidendrum.
De la curiosidad a la ciencia
Su historia con las orquídeas comenzó cuando Eric apenas era un niño de 9 años. Durante sus viajes a la casa familiar en Cuernavaca, solía bajar a las barrancas acompañado de su perro para recolectar orquídeas, despertando así su afición por coleccionarlas.
"Mi camino inició con la curiosidad y el gusto de estar en el campo, en diferentes ecosistemas. Eso es lo que me atrajo y en particular las orquídeas, que son muy longevas", recuerda.
Sin embargo, no fue hasta 1971, durante un viaje de coche a Mérida junto con su abuelo, cuando su afición tomó un rumbo más formal.
Tras una llanta ponchada en el camino, Eric recolectó una orquídea cubierta de hormigas y decidió comenzar su colección desde una perspectiva taxonómica.
"Ahí fue donde invertí en serio en la colección, ya desde un punto de vista taxonómico", explica.
"Mi camino inició con la curiosidad y el gusto de estar en el campo, en diferentes ecosistemas".
Un referente mundial en el estudio de orquídeas
A partir de ese momento, Eric Hágsater fundó la Asociación Mexicana de Orquídeas, con el propósito de seguir estudiando esta flor y promover su conservación.
Desde entonces, ha publicado diversos libros en colaboración con otros científicos, entre los que destaca Las orquídeas de México.
Su trabajo lo ha llevado a recibir reconocimiento internacional como el Premio al Mérito Ecológico en 2009, otorgado por la entonces Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y su nombramiento por la Universidad de Harvard como investigador asociado.
Incluso, una especie lleva su nombre: Epidendrum Hagsateri, una orquídea endémica de México perteneciente al género en el que se especializa.
Ciencia para preservar la biodiversidad
Para el taxónomo, describir una nueva especie representa una aventura, al tener la oportunidad viajar a otros países para continuar con su labor científica y descubrir especies junto con su equipo.
"Una de las orquídeas que más recuerdo la encontré en Montebello. Era una Phragmipedium exstaminodium, que resultó ser una especie nueva para la ciencia. Esa es la que más me marcó en el momento en que la corté", relata.
Hágsater subraya que su labor científica va más allá del descubrimiento, pues también busca preservar la biodiversidad en México y América Latina.
"Tenemos que documentar la diversidad de la naturaleza, que ahora está en peligro de extinción por el cambio climático. Ya no es que si las colectamos o no las colectamos, es que el cambio climático va a causar una pérdida de muchas especies en la selva", advierte.
Filantropía por el desarrollo de México
Además de su trayectoria profesional en el ámbito farmacéutico y botánico. Eric Hágsater se ha dedicado a la filantropía, enfocándose principalmente en el sector educativo.
"Apoyar a estudiantes que quieren inscribirse al Tec por medio de becas es muy importante, no todo el mundo tiene los recursos para poder estudiar y tener ingenieros bien preparados, es fundamental para el desarrollo del país", señala.
Sobre el campus Ciudad de México, que cumple 50 años, reflexiona:
"Más allá del tiempo que lleva la institución, lo importante es seguir haciendo historia", concluye.