Segunda noche de violencia racista en Belfast tras ataque

La policía utilizó cañones de agua el miércoles para dispersar a manifestantes antinmigración cerca de la capital de Irlanda de Norte, escenario por segunda noche consecutiva de disturbios tras un ataque con cuchillo por el que un refugiado sudanés fue imputado.

En total, más de un centenar de personas se concentraron en varios puntos de Belfast, a veces de forma pacífica.

La situación, sin embargo, fue tensa desde primera hora de la tarde en una calle de Glengormley, al norte de la ciudad, donde se había desplegado una importante presencia policial, constató la AFP.

Los manifestantes lanzaron ladrillos y botellas de vidrio contra las fuerzas del orden e incendiaron al menos un contenedor de basura, informó la policía, que empleó chorros de agua para dispersar a la multitud.

El centro de Belfast, por su parte, se vio libre de violencia, a diferencia del martes, cuando estallaron los disturbios antinmigrantes tras el ataque con cuchillo del lunes por la noche en la ciudad.

La víctima de esa agresión, identificada como Stephen Ogilvie, perdió un ojo.

Está hospitalizado en estado estable, precisó el miércoles por la noche su familia en un comunicado difundido por la policía, en el que expresaron su "repugnancia" ante las escenas de violencia que se produjeron la víspera.

El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó de "impactantes" y "completamente inaceptables" los disturbios.

La policía norirlandesa anunció la movilización de efectivos adicionales. Refuerzos procedentes del resto de Reino Unido se prevé que lleguen el jueves.