El laborista Andy Burnham se perfila como uno de los principales aspirantes a disputar el liderazgo del gobierno británico tras obtener este viernes un escaño en el Parlamento al ganar las elecciones en la circunscripción de Makerfield, en el norte de Inglaterra. Su victoria fortalece las especulaciones sobre un eventual relevo del actual primer ministro, Keir Starmer, cuya popularidad ha caído entre parte del electorado laborista.
Burnham, de 56 años y originario de las afueras de Liverpool, es considerado una de las figuras políticas más populares del Reino Unido gracias a su gestión como alcalde del Gran Mánchester durante los últimos nueve años. Antes fue diputado laborista desde 2001 y ocupó cargos relevantes en los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown, incluido el Ministerio de Salud.
Su popularidad creció notablemente durante la pandemia de covid-19, cuando se enfrentó públicamente al entonces primer ministro conservador Boris Johnson por los recursos destinados a las zonas afectadas por las restricciones sanitarias.
Para muchos británicos, ese episodio lo convirtió en un símbolo de la defensa de las regiones históricamente olvidadas por Londres.
Con un perfil socialdemócrata y defensor de una mayor intervención del Estado en la economía, Burnham también ha criticado políticas como la austeridad, la privatización y el Brexit. Su creciente respaldo popular y sus diferencias con Starmer en temas sociales lo colocan como una de las figuras con mayor peso dentro del Partido Laborista y como posible aspirante al liderazgo del país.
Su regreso al Parlamento abre una nueva etapa en la política británica y podría intensificar el debate interno en el Partido Laborista sobre el rumbo del gobierno.