Reeligen a Lukashenko como presidente de Bielorrusia

El mandatario, de 70 años, ha mostrado lealtad a Rusia, permitiendo en 2022 el uso de territorio bielorruso para lanzar la invasión a Ucrania.

Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia desde 1994, fue reelegido el domingo con el 87,6 % de los votos, según un sondeo oficial a boca de urna.

Estas elecciones, calificadas de "mascarada" por la oposición y la Unión Europea, estuvieron marcadas por la ausencia de contendientes reales. 

Los principales adversarios políticos de Lukashenko están encarcelados o en el exilio, dejando al autócrata como la única figura prominente en unos comicios que buscan mantener su control absoluto del poder.

Durante su mandato, Lukashenko ha reprimido severamente cualquier forma de disidencia. 

La oposición en el exilio, liderada por Svetlana Tijanóvskaya, calificó estas elecciones como una "farsa" y al presidente como un "criminal que se aferra al poder". 

Las protestas masivas de 2020, consideradas fraudulentas por los opositores y varios países occidentales, fueron brutalmente sofocadas, con miles de arrestos y penas de prisión.

El mandatario, de 70 años, ha mostrado lealtad a Rusia, permitiendo en 2022 el uso de territorio bielorruso para lanzar la invasión a Ucrania

Lukashenko afirmó tras votar que Bielorrusia tiene una "democracia brutal", negando acusaciones de represión y sugiriendo que los prisioneros políticos pueden pedir perdón si lo desean. 

Sin embargo, su retórica es desmentida por organizaciones internacionales que señalan constantes violaciones a los derechos humanos.

En Minsk, muchos votantes, como Nadejda Gujalovskaia, de 74 años, justificaron su apoyo a Lukashenko por temor a un escenario similar al "Maidán" de Ucrania en 2014. 

Aunque reconocen que el país carece de una democracia plena, la represión a las voces críticas ha limitado cualquier debate político real. 

Lukashenko, por su parte, ha descrito las protestas de 2020 como una "vacuna" para evitar futuros levantamientos.

La ONU estima que más de 300 mil bielorrusos han huido del país por razones políticas, principalmente hacia Polonia. 

Mientras tanto, los países occidentales continúan aplicando sanciones contra el actual régimen de Lukashenko, obligándolo a estrechar aún más su relación con el Kremlin y abandonar su estrategia previa de equilibrio entre Moscú y Occidente.

La Unión Europea, representada por Kaja Kallas, jefa de su diplomacia, reafirmó su compromiso de imponer "medidas restrictivas y selectivas contra el régimen". 

Estas sanciones buscan presionar a Lukashenko para poner fin a la represión y restaurar los derechos democráticos en Bielorrusia.