Ucrania acusó este martes a Rusia de haber lanzado el ataque "más potente" del año contra sus maltrechas instalaciones energéticas, que dejó a cientos de miles de personas sin calefacción bajo un frío extremo la víspera de negociaciones para frenar casi cuatro años de guerra.
Los bombardeos se produjeron cuando las temperaturas alcanzaron su nivel más bajo desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022 y causaron la muerte a dos adolescentes en la ciudad sureña de Zaporiyia.
Se llevaron a cabo, además, un día antes de que los negociadores se reunieran para una segunda ronda de conversaciones mediadas por Estados Unidos en Abu Dabi y horas antes de la llegada a Ucrania del secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Durante la visita del jefe de la alianza atlántica resonó incluso en toda Kiev una alerta aérea sobre un posible ataque.
"Ataques rusos como los de anoche no demuestran seriedad respecto a la paz", opinó Rutte ante el Parlamento ucraniano.
La Casa Blanca declaró que el presidente estadounidense, Donald Trump, no está "sorprendido" por los ataques. El mandatario republicano prometió que acabaría con la guerra en 24 horas a su retorno a la Casa Blanca en 2025 y está muy involucrado en la mediación con Rusia.
En un mensaje posterior desde el Despacho Oval, Trump instó a Vladimir Putin a "poner fin a la guerra" y dijo que le gustaría que su homólogo ruso prolongue la breve tregua en los ataques debido a las gélidas temperaturas.