Taiwán prometió ayer seguir siendo el fabricante de chips de inteligencia artificial "más importante" del mundo, tras alcanzar un acuerdo con Washington que reducirá los aranceles a sus productos y aumentará su inversión en territorio estadounidense.
La isla asiática es una potencia en la producción de chips, un componente fundamental de la economía mundial que Estados Unidos desea que se fabrique en su territorio.
El acuerdo alcanzado "impulsará una reubicación masiva del sector de los semiconductores estadounidenses", defendió el Departamento de Comercio norteamericano tras su anuncio.
En virtud del convenio, Washington reducirá los gravámenes a los bienes taiwaneses al 15%, frente al 20% real aplicado recíprocamente para abordar el déficit comercial estadounidense y prácticas que consideran desleales.
El primer ministro taiwanés, Cho Jung-tai, elogió el viernes a los negociadores por "lograr un jonrón bien ejecutado".
El dominio de Taiwán en la industria de los chips ha sido apodado durante mucho tiempo como un "Escudo de silicio", que incentiva que Estados Unidos proteja a esta isla de régimen democrático de una invasión o bloqueo por parte de China, que la reclama como propia.
Sin embargo, la amenaza de un ataque de Pekín ha avivado la preocupación por las posibles interrupciones en las cadenas de suministro mundiales, lo que aumenta la presión para que se produzcan más semiconductores fuera de las costas taiwanesas. "Según la planificación actual, Taiwán seguirá siendo el productor más importante del mundo de chips para inteligencia artificial", defendió el viernes ante la prensa su ministro de Economía, Kung Ming-hsin.
La capacidad de producción de los chips avanzados que alimentan los sistemas de IA se dividirá en una proporción de 85-15 entre Taiwán y Estados Unidos para 2030, y de 80-20 para 2036, según sus previsiones.
Pekín alegó ante el anuncio que "se opone sistemática y rotundamente a cualquier acuerdo que tenga implicaciones en materia de soberanía o carácter oficial".
Este pacto deberá ahora ser aprobado por el Parlamento taiwanés, controlado por la oposición, cuyos legisladores han expresado su preocupación por la posibilidad de que la isla pierda su dominio en el sector.
En virtud del acuerdo, las empresas taiwanesas de semiconductores y tecnología realizarán "nuevas inversiones directas por un total de al menos 250,000 millones de dólares" para ampliar su capacidad en áreas como chips avanzados y la IA en Estados Unidos, aseguró el Departamento de Comercio.
Taiwán brindará igualmente "garantías de crédito de al menos 250.000 millones de dólares para facilitar inversiones adicionales por parte de empresas taiwanesas", añadió.
Los aranceles sectoriales sobre autopartes, madera y productos derivados de la madera taiwanesa también se limitarán al 15%, mientras que los medicamentos genéricos y determinados recursos naturales no estarán sujetos a tarifas "recíprocas", dijo también el gobierno estadounidense.